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lunes, 6 de febrero de 2023

Llamado urgente al magisterio y a todos los trabajadores


Nuestro saludo a todos los trabajadores en lucha. 

Vista la urgencia de la unidad más amplia posible, se hace imperioso aclarar asuntos clave para la clase trabajadora. Desde el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez (MESR) nos hemos mantenido consecuentes, desde 1987, bajo los principios fundacionales de la ética en el ejercicio sindical y la defensa de los intereses superiores de los educadores y los trabajadores en general. 

Durante estos 36 años, el MESR se ha mantenido incólume ante estos principios y hoy podemos decir que hemos salido airosos frente a las mentiras y campañas manipuladoras que nuestros adversarios, los de ayer y hoy, han lanzado en nuestra contra. Pero con este escrito no solo queremos ratificar ese mismo espíritu combativo, consecuente, democrático y principista. 

Hemos contribuido y dejado huella en todas las luchas y conflictos colectivos del magisterio por alcanzar reivindicaciones para los educadores del país. Hemos sido militantes obstinados de la unidad orgánica y de acción del magisterio venezolano, en la defensa del sindicato y el gremio como instrumento fundamental de organización para la lucha de los trabajadores.

También hemos dado ejemplo de unidad, de respeto por la libertad y autonomía sindical, porque este es un principio que no es contradictorio con la lucha por reconstruir al movimiento sindical. Por ello, tenemos clara conciencia de quiénes son los enemigos de los trabajadores y de la clase obrera y quiénes son sus aliados. Ayer y hoy, el Estado patrono y el sector privado son quienes obtienen grandes ganancias y beneficios con el sudor y la explotación de la fuerza y preparación de los maestros venezolanos.

Pero bastante agua ha pasado debajo del puente de la historia del magisterio. Muchos dirigentes "radicales huecos" han terminado sirviéndole al patrono o a un Gobierno de turno, luego de sus estridencias candidaturales. Muchos han utilizado la lucha de los trabajadores como trampolín para ascender a posiciones políticas al servicio de intereses personales, contrarios generalmente al de los trabajadores. Y muchos, como antes, hoy están al servicio del régimen establecido. 

Hoy nuevamente surgen advenedizos, seudo líderes y lideresas que, aprovechando la evidente crisis de la organización sindical, creada y profundizada de forma artera por el régimen chavista durante más de 20 años, pretenden “llenar el vacío” que ha dejado la destrucción progresiva de las instituciones sindicales y gremiales, cabalgando sobre las necesidades actuales y la lucha colectiva de los trabajadores. 

Algunos de estos escandalosos, embadurnados del estilo político de hacer del liderazgo un espectáculo de redes sociales y de grandilocuencias, se presentan como “defensores de los trabajadores”, utilizando el ya conocido discurso vengador, populista, radical, tan similar al que utilizó Chávez en su momento, cargado de frases agitativas que, gritando algunas verdades, medias verdades y mentiras, mezcladas en una aparente “lógica común”, buscan sumar apoyos irracionales a proyectos personales, a candidaturas y a cargos que, incluso a veces, ni siquiera ocultan en algún momento salir al ruedo. 

Ese liderazgo manipula, nuevamente, como lo hizo el chavismo, las esperanzas de cambio de los trabajadores y un pueblo cansado que lo traicionen liderazgos tradicionales, aunque en nada se diferencian. Usan la desesperanza y el desespero, la emocionalidad irracional, como recurso para cautivar incautos. Hacen uso del mensaje mesiánico, contrario al protagonismo colectivo y organizado de los trabajadores, para proyectar sus figuras. Sin propuestas de contenido de clase, sin propuestas de reconstrucción del movimiento sindical ni de la educación, mucho menos del país, llenan el discurso de frases folclóricas, altisonantes, chéveres y chistosas, que gustan tanto al pueblo llano, teniendo para ello un apoyo mediático que no es casual y que evidencia también la perversa intención de crear un liderazgo como el que hasta ahora solo ha dejado barros y decepciones en el país. 

El discurso anti sindical, anti gremial, anti partido, es el mismo recurso que usó Chávez. Pero detrás de esos liderazgos están algunos arteros partidos políticos, impulsándolos y apoyándolos fuertemente. Son el doble discurso, la doble moral. El mismo argumento que utilizó el difunto Chávez, con el que amalgamó su propio partido con base en el resentimiento y la venganza. SINAFUM, el PSUV y el Gobierno, estarán hoy muy agradecidos de estos líderes, que le facilitan el favor de terminar de acabar con lo poco que queda del movimiento sindical y gremial organizado. 

Decimos hoy que el MESR seguirá siendo un movimiento al servicio de la transformación sindical, sin injerencia del patrono público o privado. Este es un principio que debe caracterizar a los verdaderos representantes del pueblo trabajador. No avalamos y rechazamos cualquier acción que, desde el seno de algunos de estos liderazgos, arriesguen la libertad sindical como acaba de suceder con el recurso de nulidad de las elecciones de la Federación Venezolana de Maestros (FVM) introducido recientemente ante el TSJ de la dictadura, justo en medio de una lucha nacional por salarios y nuevas contrataciones colectivas. 

En momentos en que la OIT sanciona al Gobierno por violar precisamente el Convenio sobre libertad sindical, desde adentro del movimiento, como esquiroles, nace esta acción contra una organización sindical que tantas luchas libró por el magisterio, sin que dejemos por ello de señalar los errores que debe superar de cara al futuro. Acudir a las instituciones judiciales de la dictadura que hoy denunciamos, hace intuir una connivencia política de estos líderes con el régimen. 

El MESR seguirá luchando por la transformación educativa y la recuperación de un gremio y un sindicato autónomo. Apostamos y luchamos por la unidad y articulación de fuerzas, tanto del magisterio como del resto de los trabajadores para lograr objetivos superiores. No nos prestaremos para coincidir con los intereses de destrucción de las organizaciones sindicales, por más diferencias que tengamos con su forma de conducción.

El MESR no juega al mesianismo. Trabaja por un liderazgo colectivo en el que el protagonista es la base trabajadora. Luchamos por la construcción de una coordinación nacional unitaria para unir todas las luchas en una sola lucha. No somos divisionistas ni tenemos una agenda privada que lanzamos sin el consenso de los movimientos. Tampoco nos arrogamos el liderazgo sobre todo el movimiento de lucha actual para cabalgar nuestras apetencias. 

El MESR tampoco juega al anti sindicalismo. Hemos trabajado y seguiremos trabajando por transformar y reconstruir el sindicalismo en el magisterio y en la nación, y llamamos a todos los trabajadores del país a cerrar filas en torno de estos principios, para fortalecer las organizaciones sindicales y para empujarlas, de ser necesario, a que se pongan al frente de la lucha y de los intereses de los trabajadores, pero no para destruirlas. 

Hoy, más que nunca, la organización gremial, la organización sindical y la unidad de todos los trabajadores, son clave para librar la lucha y gesta históricas que libramos, ya no solo contra el patrono, público y privado, sino por la posibilidad de salir de esta pesadilla y labrar un futuro en el que el trabajo honesto sea la guía y obra del bienestar, el desarrollo, el progreso y la dignidad del pueblo venezolano.


Por la dirección nacional del MESR

Raquel Figueroa, Coordinadora Nacional.

Armando Barreto, Coordinador Nacional Adjunto

6 de febrero de 2023

jueves, 14 de enero de 2021

En el día del maestro, ASOCEJUPRC propone una agenda de lucha para los trabajadores públicos

La lucha fundamental de los educadores, pensionados, jubilados y trabajadores públicos en general en las actuales circunstancias es por la CONQUISTA de un salario e ingreso real calculado con base al dólar.  Esto es, un ingreso que tome en cuenta la hiperinflación y sirva para recuperar el poder adquisitivo suficiente para vivir con dignidad.
Los trabajadores, pensionados y jubilados del sector público recibimos una asignación simbólica que no cumple los parámetros de la legislación laboral ni sirve para atender las más básicas necesidades de un ser humano y su grupo familiar. Los empleados y trabajadores del sector público son los únicos que no perciben una remuneración por el trabajo ya que no se puede llamar salario a lo que depositan mensual o quincenalmente en sus cuentas, eso no alcanza para vivir, por lo que están regalando su fuerza de trabajo al Estado-patrono. Los jubilados y pensionados de la administración pública están en peores condiciones, porque la pensión y/o jubilación es lo único que recibimos, además de un bono miserable totalmente insuficiente.   

En el sector privado la realidad es otra. El promedio de ingreso mensual ronda los 120 $ que aún sigue siendo muy bajo. Por su lado, los trabajadores por cuenta propia (latoneros, médicos, abogados, contadores, carpinteros, mecánicos, electricistas, entre otros) tienen ingresos de hasta 600$ mensuales. 

Ante esta realidad de lo que se trata es de conquistar el valor real del salario, del trabajo, de las pensiones, las prestaciones sociales, la seguridad social. Esta falsa revolución ha significado un retroceso en lo que respecta a políticas salariales. No es con bonos, ni "salario social" que el régimen va a acallar la voz de los trabajadores y ante esa maniobra decimos: no más trampas caza bobos. 

Para que los educadores vuelvan a trabajar es necesario que tengan cuentas dolarizadas para proteger su ingreso vista la hiperinflación, pues el Bolívar no vale nada. Con este instrumento el docente y demás trabajadores podrían intercambiar bolívares y dólares como cualquier billetera digital internacional. 

Una vez el Estado-patrono-explotador cumpla con la exigencia salarial, los docentes demandamos otras condiciones de trabajo de acuerdo a la nueva realidad económica. Debemos exigir plena conectividad de internet, equipamiento de laptop o teléfonos inteligentes para reanudar la educación a distancia. Nos negamos a financiar con nuestros bolsillos la educación de nuestros niños y jóvenes. Eso es responsabilidad del Estado, en este caso del Ministerio de Educación. 

No somos ilusos. Para lograr la conquista del salario y nuevas condiciones de trabajo, se necesita articular una agenda unificada con otros sectores de trabajadores públicos como el de enfermería y todo el sector salud, los universitarios, INPARQUES, Cancillería, entre otros. Crear un frente para unir todas las luchas salariales y laborales dispersas, en una sola lucha. 

Esta agenda debe incluir la defensa de la libertad sindical y de las convenciones colectivas, la seguridad social y la libertad de los sindicalistas presos por razones políticas. 

Este 15 de enero, día de protesta nacional de los maestros, es una buena oportunidad para dar este paso que aglutine todo el descontento de los trabajadores públicos por la conquista de todos los beneficios despojados por el régimen. Unidos somos más fuertes. 



¡A LUCHAR POR UNA ESCALA MOVIL DEL SALARIO!


¡SALARIO DOLARIZADO YA!


¡TODAS LAS LUCHAS SALARIALES EN UNA SOLA LUCHA!


¡UNIDAD DE LOS TRABAJADORES PUBLICOS!


¡HACIA LA HUELGA NACIONAL DE LOS TABAJADORES PÚBLICOS!


ASOCEJUPRC

Asociación de Educadores Jubilados y Pensionados Unidos de la Región Capital

@asocejuprc






Caracas, 15 de enero de 2021.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

¡Cese la represión a dirigentes sindicales!

El sábado 26 de diciembre del presente año, aproximadamente a las 7:20 PM , mientras estaban
reunidos en un compartir navideño con familiares y amigos, fueron secuestrados por funcionarios del FAES, los educadores Mario Bellorín y Robert Franco, presidente y secretario general del Colegio de Profesores de Venezuela, seccional Carúpano, Estado Sucre, respectivamente. Al profesor Bellorín lo liberan minutos después en una vía pública y al profesor Robert se lo llevan sin que se supiera de su paradero hasta ayer martes 29 de diciembre, cuando su nombre es mencionado por la Ministra de Relaciones Interiores y Policiales, Carmen Meléndez, pretendiendo relacionarlo con una supuesta "Operación Boicot" a la instalación de la írrita Asamblea Nacional producto del fraude electoral del pasado 6 de diciembre. 

Esto no es más que el montaje vulgar de una olla para justificar la represión selectiva, al saber que el fraude electoral de la dictadura no surtió efecto, evidenciándose que Maduro ya no cuenta con el favor popular. Sabe el régimen que en enero la lucha social va a arreciar porque esta crisis no la aguantamos los trabajadores y el pueblo.

Bien sabe este gobierno de la disposición del sector magisterial a continuar su lucha por rescatar el salario robado, la contratación colectiva y demás derechos laborales conculcados. Y sabe el régimen que el profesor Robert Franco ha sido uno de los líderes que ha encabezado las protestas de los educadores desde hace dos años en Carúpano.

Con este nuevo montaje, a los que ya nos tiene acostumbrados, la dictadura quiere justificar la represión a un sector que está luchando por sus derechos sin descanso, a la vez que envía un mensaje para que otros sectores no hagan lo propio. Inculcar el terror en el sector laboral es uno de sus nefastos objetivos con esta razzia represiva.

El secuestro del profesor Robert Franco, se une a la amenaza de Maduro de detener a Guaidó y otros diputados de la legítima Asamblea Nacional. Pero también es un mensaje a sectores vacilantes, a quienes los domina la desesperanza. Quieren quebrar la resistencia y la moral de un pueblo indomable que no renuncia al cambio político.

Pese a este nefasto despropósito del régimen, el magisterio mantiene vivo el espíritu de lucha y rebeldía que como sector nos ha caracterizado.

Ahora las luchas del magisterio no serán solo por un salario digno y suficiente para vivir, por el respeto de la profesión docente, por el rescate de la educación como derecho humano. Ahora la lucha es también política, es decir, por el cambio de gobierno que junto al pueblo como protagonista principal debemos darnos más temprano que tarde por el bienestar de la patria amada. Y para lograr esto es necesario que el magisterio se rebele ante la dictadura y contribuya para lograr la salida del poder de los usurpadores y sus aliados.

En este sentido exigimos: 

  1. La libertad inmediata y sin condiciones del profesor Robert Franco, a quién se le secuestró sin mediar ningún procedimiento legal, violándose sus derechos humanos, el debido proceso y toda formalidad jurídica, por lo que tal proceder se cae por su propio peso.
  2. Exigimos el respeto a la libertad sindical, el cese a la persecución a los dirigentes gremiales y sindicales, sean del sector que sea. 
  3. Libertad para todos los presos políticos del país, en especial los presos políticos que son dirigentes sindicales que han defendido los derechos de los trabajadores. Destacan Rodney Alvarez y Eudis Girón 

Además de lo anteriormente expuesto, es necesario que dentro del movimiento sindical magisterial prive, en estos momentos de ofensiva represiva, la mayor y amplia unidad de todos los sectores que hacemos vida política, sindical y socialmente el magisterio venezolano. No hay espacio para el sectarismo, ni sindical ni político. La división, el protagonismo individual y mesiánico, sólo le hacen un gran favor al régimen.

Es oportuno plantear la gran necesidad de trabajar unidos juntos por la construcción de una instancia de luchas sociales de caracter unitario, amplia, combativa y democrática, que incorpore a todos los trabajadores independientemente de la rama en que se desempeñen. Es necesario que unamos todas las luchas laborales en una sola lucha.

Y finalmente, convocamos a convertir el 15 de enero, Día del Maestro, en un día de lucha popular por la democracia y por los derechos sociales arrebatados por el régimen.

¡Sin miedo, seguimos en lucha! 

¡Libertad para Robert Franco! 

¡Libertad para Rodney Álvarez! 

!Libertad para Eudis Girón¡ 

¡Liberen a los presos políticos! 

Movimiento de Educadores Simón Rodríguez 

viernes, 1 de mayo de 2020

La UDSE se une al llamado de constituir un Gobierno de Emergencia Nacional

Este 1° de mayo la Unidad Democrática del Sector Educativo (UDSE) se dirige al magisterio, a todos los sectores laborales del país y a la sociedad en general. 

Exponemos:
  1. El trabajador viene padeciendo mucha hambre y miseria a causa de las diversas medidas económicas de Maduro y su grupo político, donde el último aumento ha sido un irrespeto y una burla a la dignidad de los trabajadores.
  2. Que la ruina del país y el deterioro de las condiciones de vida de la familia trabajadora son evidentes y con esta pandemia quedan más al descubierto. 
  3. Que conseguir alimentos y medicinas se ha vuelto una proeza, que la pobreza extrema se ha multiplicado al punto que familias enteras se acuestan con el estómago vacío o comen de la basura.
  4. Que los salarios se han pulverizado, llevándose por encima el valor del trabajo como factor de progreso.
  5. Que de la industria nacional quedan ruinas y escombros, porque la política económica solo ha creado aguijones para una minoría a costa de la propia destrucción de la vida de los trabajadores.
  6. Que la educación se encuentra en un total desplome como derecho humano desde antes de la aparición del COVID19. En este contexto, la pandemia ha sido utilizada estratégicamente para trasladar a la familia la responsabilidad del Estado de garantizar la educación como lo establece la constitución, al el punto de que sobre los hombros de la familia recae la finalización de este año escolar.
  7. La grave crisis que presentan los educadores jubilados que no saben si decidir vivir o morir porque el Estado ha abandonado completamente este sector. 
  8. La seguridad social y la Institución de Protección Social como el IPASME se le fue arrebatado al magisterio.
Por eso, este 1° de mayo los educadores asumimos:

  • Incorporarnos al llamado de constituir un Gobierno de Emergencia Nacional, que sea construido desde la unidad del pueblo, emprendiendo organizativamente el trabajo por una nueva democracia verdaderamente libre y soberana, que impulse la producción nacional.
  • Salvar la educación en función de la formación de ciudadanos en y para la libertad, sin hipotecar conciencia ni prefigurando actitud sumisa ni obediente. 
  • Construir una educación que promueva la activa participación del ciudadano en las transformaciones políticas y sociales que Venezuela demanda. No debe ser una institución formadora de eunucos, al contrario; debe involucrarse en los problemas de la sociedad, descubrirlos y buscarle soluciones útiles con sentido colectivo. 
  • Levantar unas líneas políticas educativas para el lanzamiento del desarrollo tecnológico del país, para el ascenso social.
  • Impulsar una nueva pedagogía, la pedagogía de la nueva democracia, de la conciencia ciudadana.
  • Rescatar el valor del salario y la dignificación de la profesión docente.
  • Lograr la libertad de todos los presos políticos, dirigentes sindicales y educadores que hoy se encuentran secuestrados por el régimen.
  • Unirnos con el resto de los trabajadores del país para redimir la esperanza y lograr una sociedad con justicia. 


¡Salvemos a Venezuela!


¡Salvemos la Educación!


Gobierno de Emergencia Nacional



Unidad Democrática del Sector Educativo

@UDSE_







1° de mayo 2020

jueves, 28 de junio de 2018

Héctor Rodríguez viola derechos sindicales y laborales

Nosotros, Profesor Marlon Quintero y Profesora Dixalia Márquez, queremos denunciar ante el magisterio mirandino y la opinión pública en general, la actitud arbitraria e ilegal del gobierno de Héctor Rodríguez y sus funcionarios en Gestión Humana al SUSPENDER EL PAGO DE NUESTROS SUELDOS y el de otros colegas dirigentes sindicales de Sitraenseñanza Miranda, sin ninguna explicación, ni justificación legal o administrativa, sin previo aviso y sin valorar las consecuencias que esto trae a la familia en medio del drama humanitario que vive el país. En principio, esto constituye un acto ilegal que contradice todo el ordenamiento jurídico laboral y sindical, contenidos en la constitución, las leyes y convenios internacionales. No hay razón ni motivo que sustente esa decisión, este abuso. Como dirigentes de Sitraenseñanza y representantes de los docentes, lo único que hemos hecho es mantener, sin descanso, la defensa de los derechos contractuales, salariales y sociales de todos lo maestros y hacer de esto una lucha permanente, lo cual no constituye delito alguno.

Sin embargo, éstas y otras violaciones a los derechos laborales de los trabajadores se vienen cometiendo a discreción en esta gestión, que nadie duda en calificar de autoritaria y despótica, propia de las dictaduras, pero además de ineficiente e incapaz. Solo basta ver el desorden administrativo y la improvisación en todas las áreas educativas para tener una idea de esta debacle. 

Pero además, llama la atención que esta suspensión de sueldos se dé inmediatamente después de una jornada exitosa de protesta en todo el estado, que hemos dirigido desde Sitraenseñanza, por el pago de las inmensas deudas salariales y de homologación que tiene Héctor Rodríguez con sus trabajadores, además de la lucha porque se restituya la seguridad social de los maestros y se busquen soluciones a los problemas del transporte y la seguridad en las escuelas.

Advertimos al Gobernador Rodríguez, Carolina Diaz y todos sus funcionarios, que Sitraenseñanza no es amedrentable, esta organización sindical y su dirigencia no está hecha de cobardes, está hecha de modestos maestros forjados en las más difíciles luchas en toda nuestra existencia sindical.

Hacemos un llamado al gobernador Héctor Rodríguez a pagar inmediatamente nuestros sueldos, a poner orden en su caótica gestión, a respetar a los trabajadores; en vez de suspender sueldos, dedíquese a pagar las deudas salariales y contractuales, dedíquese a resolver los problemas de los trabajadores, no a complicarlos.

Asimismo, hacemos un llamado al magisterio mirandino a seguir afinando la organización, la participación y la lucha contra el hambre, el autoritarismo, el desorden administrativo y porque se honren los derechos laborales.

Prof. Marlon Quintero
Prof. Dixalia Márquez.

Sec. Asuntos institucionales
Sec. Asuntos Gremiales



¡Sitraenseñanza Miranda no se raja!

domingo, 30 de abril de 2017

El magisterio también se rebela y se va a la calle a luchar por la restitución de la democracia

Venezuela vive momentos cruciales. El incremento del hambre y la pobreza, que ha llevado a miles de personas a medio alimentarse y a comer de la basura; el deterioro de la salud y la muerte de mengua de muchos venezolanos por falta de medicinas y la destrucción del sistema hospitalario nacional; la agobiante inseguridad personal y de bienes; la carestía de la vida, la escasez y desabastecimiento, son solo algunos de los graves problemas que padecemos los venezolanos y particularmente los docentes. Todo es producto de la fracasada política económica del gobierno de Maduro y su ineficaz gestión. Para colmo de males, el régimen ha cerrado todas las vías para salir de esta crisis, cercenando los derechos políticos y democráticos y se ha erigido en dictadura, reprimiendo brutal y despiadadamente a un pueblo que a gritos y mayoritariamente se rebela en la calle para exigir cambio. 

Ante esta realidad, los profesionales de la docencia, no permaneceremos callados, ni estáticos. Igual que todos los trabajadores, del país tenemos sueldos de hambre, somos atropellados en nuestros derechos laborales, somos amedrentados y amenazados por quienes responden a intereses de la dictadura. Los docentes venezolanos particularmente tenemos que soportar, con impotencia, el drama del hambre de nuestros estudiantes y representantes y de nuestros propios hijos.

Pues el magisterio venezolano dirá BASTA este 1ro de mayo y se sumará a la movilización de los trabajadores y de todo el pueblo, para exigir respeto a los derechos laborales y sociales, a una vida digna y en libertad, el cese de la represión, pero fundamentalmente para exigir un cambio político urgente. 

Invitamos a todos los profesores y educadores del país a organizarse e incorporarse masivamente a las movilizaciones del pueblo y a la rebelión democrática contra la dictadura de Maduro. 


¡POR LA DEMOCRACIA Y NUESTROS DERECHOS LABORALES, 
LOS MAESTROS VAMOS A LA CALLE ESTE 1 DE MAYO!

¡ABAJO LA DICTADURA!




Movimiento de Educadores Simón Rodríguez

martes, 3 de mayo de 2016

Agredidos brutalmente por colectivos fascistas docentes del gobierno del Distrito Capital

El Movimiento de Educadores Simón Rodríguez eleva su más enérgico rechazo ante a la brutal agresión de la que fueron víctimas nuestros colegas a las puertas de la Gobernación del Distrito Capital.

Nuestros maestros fueron golpeados salvajemente con todo tipo de objetos contundentes, tratando de impedir el ejercicio de su  derecho a la protesta y exigir un salario digno y otros derechos laborales. Hacemos un llamado a las fuerzas del orden público a cumplir con su sagrado deber de defender los derechos ciudadanos, puesto que la Guardia Nacional Bolivariana se encontraba en el lugar de los hechos y nada hizo para impedir que un grupo de violentos tarifados por el patrono gobierno  agredieran a los docentes caraqueños que protestaban pacíficamente.

Nos solidarizamos con el profesor Alejandro Fuente, trabaja de la Escuela Distrital Pérez Bonalde y con la profesora Aulin Manchena, Secretataria de Reclamos del Sindicato Venezolano de Maestros (SINVEMA) quienes fuero golpeados por las hordas fascistas al servicio del patrono gobierno.
El profesor Alejandro Fuente fue agredido
por colectivos fascistas en la
Plaza Bolívar de Caracas 

Señor Presidente Nicolás Maduro, no se maltrata de esa manera tan cobarde al gremio docente, en quienes está la más grande tarea de la Patria.

Somos los formadores de las futuras generaciones.¡ RESPETE!









¡Por el derecho a la protesta! 
¡Por un salario digno a los docentes del Distrito Capital!
¡Por la homologación salarial inmediata! 
¡Ya basta de agresiones al magisterio!




Dirección Regional de Caracas y Miranda del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Sin Convención Colectiva ni seguridad social, educadores despiden 2015.


En mayo, el Presidente de la República, ante el resurgir de la protesta del magisterio en reclamo de un ajuste salarial que compensara el alto costo de la vida y la inflación, anunció en cadena nacional el adelanto de las negociaciones de la Convención Colectiva de Trabajo de los Educadores cuya fecha de vencimiento era el mes de octubre de 2015 y ordenó a su Ministro de Educación de entonces, Héctor Rodríguez, para que adelantara los trámites y se firmara este instrumento laboral antes de la finalización del año escolar 2014-2015. Producto de aquellas presiones y un paro escolar de 24 horas el gobierno realizó un primer incremento de 50% y en el mes de octubre otro de 30%, ambos extra-contractuales que, frente a una inflación y especulación desbordadas, resultaron insuficientes y el educador continúa siendo el peor remunerado de la administración pública.

No sólo culminó el año escolar el pasado mes de julio sino que en pocos días culmina el año 2015 sin que el gobierno nacional honrara su compromiso de firmar una Convención Colectiva que ahora agrupa además de los docentes, al personal obrero y administrativo del MPPE, lo que ha devenido en mayor dilación y estancamiento ya que el MPPE pretende unificar en un sólo contrato condiciones de trabajo de distinta naturaleza.

Estas discusiones apenas comenzaron el pasado 5 de noviembre y hasta la fecha sólo se han aprobado 3 cláusulas de definiciones, de un total de 134. Aún el patrono no realiza su oferta de cláusulas económicas y sociales, lo que evidencia un incumplimiento del Presidente de la República, quién se burla de los docentes al no cumplir su palabra de firmar la Convención Colectiva de Trabajo antes de finalizar el año 2015, negando así un verdadero y decente ajuste salarial, seguridad social y mejores condiciones de trabajo. 

La representación del MPPE sólo se ha limitado hasta ahora de tratar de imponer nuevas cláusulas de contenido político que no responden a las exigencias contractuales y ello constituye una desnaturalización del instrumento laboral y una clara estrategia dilatoria con fines inconfesables. Ahora con el cambio de ministros anunciado pero no concretado, este Contrato Colectivo no tiene perspectivas ciertas de ser firmado en un corto plazo, lo que obliga a las organizaciones sindicales a reactivar los mecanismos de acciones para exigir sean ofertadas de una vez por todas las cláusulas con incidencia económica y que esta Convención se firme a más tardar en el mes de enero de 2016.

Sumado a ello, este magisterio se está activando para participar como actor fundamental del hecho educativo, en la elaboración de los instrumentos legales engavetados por el actual régimen anti-obrero y que tienen que ver con la elevación de la calidad de la enseñanza y la protección social del educador a objeto de que sea dignificada y elevado el respeto y prestigio social de la profesión docente.

Vamos a participar e impulsar desde las bases de docentes en todos los planteles del país en la elaboración de las propuestas de los proyectos de Reforma a la actual Ley Orgánica de Educación para darle a nuestra educación el verdadero sentido Democrático, Popular, Científico y de Calidad, la Ley del Ejercicio de la Profesión Docente para despartidizar y despolitizar su ingreso y ejercicio, la Ley del Ipasme para convertir a este Instituto en un verdadero instrumento de previsión y seguridad social para sus afiliados y devolverlo a sus trabajadores y afiliados; la Ley del Fondo de Pensiones y Jubilaciones para que los trabajadores gocen de pensiones dignas y sean canceladas sus prestaciones oportuna e inmediatamente al retiro laboral del trabajador, y las leyes de los Bonos de Salud y Alimentación para todos los Pensionados y Jubilados de la Administración Pública.

Estas leyes y un Contrato Colectivo Digno serán objetivos de lucha de los educadores venezolanos y desde el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez estamos comprometidos a impulsar estas exigencias que van en el sentido de mejorar y elevar la calidad de la educación venezolana para fortalecerla y ponerla al servicio del interés nacional y no al de una cúpula o élites que solo buscan perpetuarse en el poder. 

Esperamos de la Nueva Asamblea Nacional la receptividad de estas exigencias para que se haga justicia social con la educación y el magisterio venezolano.


2016: Año para dignificar la educación y la profesión docente

Contrato y Aumento Digno en Enero 2016



Aprobación de las Leyes de la significación de la educación y la profesión docente para el 2016

Organización y lucha 




Movimiento de Educadores Simón Rodríguez.‎



martes, 24 de noviembre de 2015

Pronunciamiento del MESR frente a la categoría "corresponsabilidad" en el CC Unico y Unitario

Efecto que ocasionará la categoría corresponsabilidad en la Convención Colectiva Única y Unitaria de los Trabajadores y Trabajadoras del MPPE 

El proceso de discusión del Contrato Único y Unitario que inició con las definiciones el día martes 17 produjo la aprobación de una categoría que debe ser para el análisis el interés del magisterio. Se trata de la definición los Trabajadores y el Proceso Social del Trabajo. Estos conceptos tal como lo expresa el acta, le otorga a los trabajadores de la educación la misma responsabilidad que tiene el Estado en garantizar el derecho humano a la educación y por otro lado, se esquiva la obligación que tiene el Estado en garantizarle al trabajador sus derechos y bienestar social. Citamos las definiciones para su análisis:

Las Trabajadoras y los Trabajadores: “Son las personas naturales que participan en el proceso social del trabajo, específicamente en el ámbito del proceso educativo con los roles administrativos, docentes y obreros quienes son corresponsables de garantizar los derechos de las ciudadanas y ciudadanos a la educación”. 

Proceso Social del Trabajo: … “En el caso específico que alude a esta Convención Única y Unitaria, el ámbito donde se refiere al proceso educativo, derecho humano fundamental donde las partes son corresponsables junto a la familia y comunidad del goce pleno por parte de las ciudadanas y ciudadanos”.

Tal como queda aprobada esta definición debilitaría el derecho a la protesta y organización que tienen constitucionalmente los trabajadores para ejercer presión en la defensa y conquistas de nuevas reivindicaciones. La categoría corresponsabilidad aprobada por las partes, desnaturaliza lo que debe ser un Contrato o Convención Colectiva de Trabajo ya que se confrontan dos derechos humanos de naturaleza distinta y que no deberían ser contradictorios como lo son el derecho humano a la educación y el derecho humano a la protesta y a la huelga, tal como lo establecen las normas internacionales del trabajo, la constitución y la LOTTT. Pero lo más grave es poner al mismo nivel la responsabilidad del trabajador y el estado en el cumplimiento del derecho a la educación. Introducir el concepto corresponsabilidad en la Convención Colectiva dentro del proceso social de trabajo es trasferir la responsabilidad que tiene el Estado para garantizar la educación de la ciudadanía al trabajador.

Algunos aspectos referentes al hecho:
  • Desde el año 2009 el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez viene indicando las tendencias a los cambios de las bases jurídicas en el área educativa para adaptarlas a las nuevas concepciones de “sociedad educadora” y “sociedad pedagógica”. Esos cambios se plasmaron en la Reforma Constitucional, en el proceso de discusión y aprobación de la Ley Orgánica de Educación 2009, en el debate sobre la Educación Bolivariana, en la propuesta de nuevo diseño curricular, en la Resolución 058 y ahora en esta Convención Colectiva. En las mismas se manejan estas categorías que le permiten al Estado delegar sus responsabilidades puntuales y compartirlas con la sociedad como lo es su función única de financiamiento, dándole a la educación con una visión corporativa societaria que viene orientada por el FMI, el Banco Mundial y el fondo chino.

  • El objetivo que se persigue es desarrollar un nuevo rol del Estado y la sociedad, en el cual se generalizan las funciones a través de la corresponsabilidad. Paúl Hirst, teórico de la “democracia asociativa” en las relaciones económicas en un mundo globalizado, hace referencia a la tesis sobre el asociacionismo, en el cual el Estado transfiere gran parte de su responsabilidad a las asociaciones voluntarias, a la sociedad y a la familia. La corresponsabilidad por tanto diluye al Estado Docente compartiendo su responsabilidad en la cobertura social, haciendo un uso fraudulento de la “participación protagónica”.
  • De acuerdo al concepto de Estado Docente el Estado tendría que proveer los medios y condiciones adecuadas para garantizar el cumplimiento del derecho a la educación; no que se le faculte a la sociedad lo que debe hacer el Estado. La sociedad y la familia sólo deberían organizarse para velar por la realización efectiva de este deber, para que el Estado cumpla con la calidad del hecho educativo. La sociedad debe evaluar los planes educativos institucionales y definir sus políticas, responsabilizarse del proceso de controlaría social, de promover y defender los derechos y deberes del niño, del maestro y de la comunidad. Los trabajadores de la educación, como es el caso de los docentes, deben cumplir su función pedagógica.
  • La categoría corresponsabilidad en el proceso social del trabajo aprobada en la Convención Colectiva Única y Unitaria borró de la memoria contractual la cláusula 1 numeral 29 de la V Convención Colectiva del magisterio que deja expresa la definición del Estado Docente como principio constitucional del Estado venezolano en garantizar el servicio educativo y el cumplimiento de los derechos de los trabajadores de la educación.
  • Para el magisterio es un retroceso que la nueva Convención Colectiva que regirá las condiciones de trabajo acuñe el ideario bolivariano, es decir; la educación no puede circunscribirse a un solo ideario, debe promover la universalidad del pensamiento y lo que el MPPE no ha podido introducir en el nuevo diseño curricular, lo logra en una Convención Colectiva de Trabajo. No puede desvirtuarse lo que es una Convención que debe abocarse fundamentalmente a los procesos laborales, condiciones de trabajo, salario, seguridad social etc. Elementos estos que ayudarían a una transformación educativa. 



Dirección Nacional del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez




Noviembre de 2015

lunes, 9 de noviembre de 2015

Habla Raquel Figueroa, Coordinadora Nacional del MESR: Demandamos inamovilidad laboral para todos los educadores en esta etapa de negociación del contrato colectivo.


Raquel Figueroa, Coordinadora Nacional del MESR
Desde que se inició nuestra demanda por la discusión del Contrato Colectivo y la lucha justa por conquistar un aumento salarial que dignifique y rescate la carrera docente, y por consiguiente, alcanzar nuestro bienestar y el de nuestros familiares, el magisterio ha estado permanentemente amenazado por el patrono. El Ministerio del Poder Popular para la Educación, las Direcciones de las Zonas Educativas, los Distritos Escolares y los que dicen ser “supervisores” se han valido de los más bastos procedimientos para agredir la ética profesional y constreñir el derecho humano de la protesta, la organización y participación.

Con el solo hecho de realizar acciones sindicales colectivas el patrono amenaza, aterroriza, en algunos casos ejecuta traslados inconsultos y levanta procedimientos administrativos irregulares. El despotismo caracteriza a este actual gobierno ministerial educativo, pues su práctica de atropellos ha estado acompañada por el proselitismo político en todos los espacios. 

El magisterio venezolano ha hecho historia de luchas por mejorar su calidad de vida, nunca se ha arrodillado a ningún patrono, por el contrario, todas las conquistas que ha logrado han sido por la unidad de acción del gremio, pasando por las reivindicaciones de las primeras Actas Convenio hasta las Convenciones Colectivas alcanzadas.

Hoy nuestra lucha por exigir la discusión y firma inmediata de la VIII Convención Colectiva ha traído atropellos por parte del patrono que se debe atender, de allí que nos dirigimos a dar algunas orientaciones sindicales para fortalecer nuestra justa lucha que aún continúa hasta lograr la firma inmediata del contrato colectivo. Señalamos:

De acuerdo a la letra y espíritu de la norma los trabajadores cuando se encuentran en trámite y negociación de la Convención Colectiva de Trabajo quedan protegidos por el Fuero Sindical o Inamovilidad Laboral. Cito: “Gozarán de fuero sindical o inamovilidad laboral…Los trabajadores y trabajadoras durante la tramitación y negociación de una convención colectiva de trabajo o de un pliego de peticiones a partir del día y hora en que sea presentado por ante la Inspectoría del Trabajo, hasta el término de su negociación o sometimiento a arbitraje” (art. 419, numeral 9 de la LOTTT). Queda entendido en este caso, que desde el 20 de julio fecha que se introdujo el Proyecto de Convención Colectiva el magisterio goza de inamovilidad laboral.

Citamos otro artículo de la LOTTT que refuerza lo planteado anteriormente: “Los trabajadores y trabajadoras que gocen de fuero sindical o inamovilidad laboral, de acuerdo con lo establecido en este Capítulo, no podrán ser despedidos, despedidas, trasladados, trasladadas, desmejorados ni desmejoradas en sus condiciones de trabajo, sin justa causa previamente calificada por el Inspector o Inspectora del Trabajo. El despido, traslado o desmejora de un trabajador amparado o trabajadora amparada por fuero sindical o inamovilidad laboral, se considerará nulo y no genera efecto alguno, si no se han cumplido los trámites establecidos en esta Ley, independientemente de las razones esgrimidas para justificar el despido, traslado o desmejora” (art. 418 de la LOTTT).

Es importante resaltarle al magisterio que el sentido legal que tiene el fuero sindical o inamovilidad laboral es para que el Estado garantice y vele por la defensa del interés colectivo de los trabajadores, pero lo que es más trascendente es el resguardo, la seguridad y garantía de la activación del derecho humano como es la autonomía y libertad sindical en el ejercicio de las funciones sindicales. De tal manera, que el patrono Ministro de Educación en el proceso de tramitación de la Convención Colectiva y ahora en la etapa de negociación debe ser garante del cumplimiento de la ley para resguardar las condiciones laborales de los educadores.

Los dirigentes sindicales que integran la Mesa de Negociación deben exponer con firmeza en la primera reunión de negociación de trabajo todos los atropellos a los que ha sido sometido el magisterio y solicitar que el Ministro de Educación oriente a todos los Directores de las Zonas Educativas para que no haya más atropellos y se constituya el estado de derecho.





Señor Presidente de la República

Señor Ministro de Educación

Inspectoría Nacional de Trabajo

En esta etapa de negociación de la Convención Colectiva demandamos el cumplimiento del fuero sindical o la inamovilidad laboral  para todos los educadores.




Profesora Raquel Figueroa

Dirigente sindical de FENAPRODO-CPV

Coordinadora Nacional del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez

domingo, 11 de octubre de 2015

Ante la crisis del sindicalismo: ir a los principios y las raíces

Al auscultar la situación del sindicalismo venezolano, las razones de la crisis que hoy la embarga, es imprescindible ver grosso modo la circunstancia por la que atraviesa el país, y discernir si dichas razones deben ser adjudicadas al gobierno —este que hemos tenido por más de tres lustros y/o los anteriores a él—, a la dirigencia sindical, a la dirigencia político-partidista, a la forma concreta de realización del hecho económico, a la falta de actualización de la función sindical en un contexto socio-político, etcétera. Quizá este análisis requiera de mucho más tiempo y de una mayor profundización que apunte a dotar a los trabajadores y sus organizaciones sindicales y gremiales de instrumentos de lucha suficientemente eficientes y eficaces para enfrentar los retos que hoy le depara tanto el régimen político establecido en el país como la convulsionada situación internacional y sus reflejos en nuestro territorio.
Venezuela está en una encrucijada histórica: o continúa por el camino del desastre o lucha por cambiar las cosas en beneficio del país y de los trabajadores. Los cambios económicos y sociales introducidos las últimas tres décadas —y arreciados en los 17 años finales— nos han conducido al deterioro creciente de las condiciones de vida y de trabajo y han destruido gran parte de las capacidades productivas propias, convirtiendo a nuestro país en importador neto de la mayoría de bienes de consumo que suplen las necesidades de nuestra población y de medios de producción requeridos para la menguada industria nativa.
Nuestra economía vive la más profunda y generalizada crisis de los últimos cien años. Pese a que en la última década el Fisco ha contado con extraordinarios ingresos por los altos precios del petróleo y exacciones tributarias, tanto la producción industrial y manufacturera como la producción agrícola han caído abruptamente. En este largo período, en vez de sustituir el producto importado, la producción nacional feneció ante la enorme cantidad y diversidad de importaciones.
Junto a ello se afectó negativamente la valoración del trabajo como principal factor de la creación de riqueza, reforzándose la mentalidad “rentística”, la dependencia del subsidio, la cultura de la “viveza criolla” y la visión desclasada e individualista —propia del lumpenproletariado— para resolver las necesidades vitales de los trabajadores y sus familias. Todo ello en medio de la imposición de un régimen que, con el falso discurso de estar construyendo un tal “socialismo del siglo xxi”, desconoce la autonomía de las organizaciones sociales y sindicales en particular —queriendo convertirlas en instituciones estatales y burlándose de la libertad e independencia sindical— y birla recursos fundamentales para el mejoramiento de las condiciones de trabajo como es el derecho a huelga y a la contratación colectiva, negando la posibilidad de un diálogo social donde el sindicalismo participe activamente en la toma de decisiones sobre los decretos, las leyes y las políticas económicas y sociales que afecten al trabajo y a las relaciones sociales para producir.

Podemos decir sin ambages que los trabajadores y los sectores populares viviremos una gran penuria de no disponernos a asumir otro derrotero, si no se lucha por un cambio de fondo en el rumbo económico y político. En ello la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) compromete sus mejores esfuerzos, y pensamos que el sindicalismo en su conjunto no podrá atender sus problemas particulares si no inscribe su accionar en el torrente del cambio hacia una sociedad del trabajo, la producción, el mérito, la educación y la profesionalización, del progreso, del desarrollo sostenido, que de verdad refuercen una línea de fortalecimiento de nuestra soberanía y nuestra independencia.

Los trabajadores, en este contexto, tenemos una especial relevancia en la construcción de consensos con sentido de inclusión social para garantizar el éxito de la visión económica en el largo y mediano plazo. El crecimiento y desarrollo económico de Venezuela requiere de un proceso de reformas estructurales que garanticen la estabilidad económica. La instrumentación de la política económica debe ser el mecanismo para alcanzar el bienestar social, lo cual requiere la liberación de las fuerzas productivas. En esa búsqueda se hace impostergable la necesidad de un nuevo contrato social incluyente y estructurado que haga viable la convivencia del sector público con el sector privado.

El bienestar de la sociedad para que sea sostenible depende, en forma determinante, de la mejoría en la producción y en la productividad, sean provenientes de la tecnología incorporada en el capital físico como en el capital humano logrado a través de la educación. En esta dirección, los beneficios alcanzados mediante negociaciones salariales pueden representar mejorías en bienestar para los trabajadores si ocurren en este marco. En el caso contrario, las negociaciones puramente salariales —sin la referencia a su poder adquisitivo, es decir, solo salario nominal— llevarán únicamente beneficios efímeros a los trabajadores y, consecuentemente, efectos transitorios y muchas veces ilusorios sobre su bienestar.

De esta forma, las políticas laborales deben basarse en programas nacionales de mejoramiento continuo de las capacidades productivas. Ello implica que el nuevo consenso social requiere de forma explícita que las reivindicaciones al trabajo se encuentren directamente vinculadas a la dinámica de la elevación de nuestra producción nacional.

A)     ¿De cuál crisis sindical hablamos?
Deberíamos comenzar por señalar los problemas más acuciantes del sindicalismo y/o sus expresiones más notorias. Por razones de tiempo los enumeraremos:
i)         Política corporativista —con apoyo legal e institucional— de parte del gobierno que niega la autonomía y busca la conversión del sindicato en aparato de Estado. Los avances en esa dirección se expresan en la aprobación fraudulenta de una ley orgánica del trabajo violatoria de la propia Constitución y de los principales convenios internacionales de la OIT que la República ha ratificado formalmente, y la de otras leyes que en forma directa o indirecta conculcan de hecho el derecho a la sindicación, a la contratación colectiva, a la huelga, etcétera.
ii)      Militarización de las relaciones laborales expresada tanto en la presencia de una cantidad cada vez mayor de efectivos militares que encabezan instancias de la administración civil como en el imperio del “ordeno y mando” en la comunicación entre las organizaciones sindicales y las esferas gubernamentales.
iii)    Discriminación, represión y negación abierta de derechos constitucionales y legales en contra de la dirigencia sindical que lucha. A esto se une el chantaje y la amenaza hacia gran parte de dirigentes sindicales de diversa inclinación política para que acepten las imposiciones provenientes de la administración pública.
iv)    Ningún atisbo de apertura de espacios para un diálogo social respetuoso de las legítimas representaciones de los trabajadores. Reducción significativa, casi absoluta, del sindicalismo autónomo —e incluso hasta del oficialismo sindicalista genuflexo— como actor en la definición de políticas en torno al empleo, producción, relaciones laborales, etc.
v)       Coacción y reducción al mínimo de la contratación colectiva, y disminución de la cantidad de trabajadores amparados por este instrumento en las relaciones laborales. Al destruirse buena parte de la inversión privada en la industria y agricultura, se aumenta el peso de los trabajadores dependientes del Estado —funcionarios directos o empleados indirectos— en el conjunto de trabajadores organizados sindicalmente, y con ello surte mayor efecto la presión y el chantaje provenientes del gobierno a favor del sindicalismo “amarillo”.
vi)    Disminución de la influencia directa —tanto organizativamente como en la capacidad de impulsar un mayor activismo— por parte de los sindicatos y federaciones sindicales autónomas para desarrollar iniciativas y acciones de lucha en torno a violaciones contractuales, irrespeto al fuero sindical, actuaciones arbitrarias de las instancias administrativas y/o jurídicas del trabajo, y en general ante el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de los afiliados.
vii)  Dispersión y desunión dentro del sindicalismo que defiende la autonomía y la libertad sindical, en muchas ocasiones cruzadas por problemas de liderazgo y diferencias personales, más que por posturas políticas y/o ideológicas. El paralelismo asociado al impulso de sindicatos genuflexos al oficialismo ha cobrado efecto en la disminución de la fuerza de los sindicatos autónomos, y en la capacidad de estos últimos en ser determinantes para el logro de avances reivindicativos.
viii) Errores y desubicación dentro de la dirigencia sindical para desentrañar la naturaleza del régimen impuesto bajo la autodenominación de “socialismo del siglo xxi”, por lo cual las respuestas han estado cargadas de subjetivismo y visiones equivocadas de lo que se puede esperar de aquél.
ix)  Incremento en las filas del sindicalismo de elementos perniciosos —sicariato, corrupción, descomposición ética, “mercantilización” de derechos laborales, — y destructores de la credibilidad de sus fines ante los ojos de la sociedad y de los jóvenes que recién ingresan al mercado de trabajo. La delincuencia abierta amenaza, en forma directa o indirecta, al ejercicio de una función sindical limpia, honesta y clasista, y se convierte también en otro flanco de chantaje y agresión.
x) Disminución de las labores de educación, enseñanza e instrucción de las organizaciones sindicales para ir construyendo, consolidando y fomentando la renovación de la dirigencia sindical y para mejorar la visión que tiene la sociedad sobre los fines y metas del sindicalismo clasista y democrático.
xi)    Deficiencias en el cumplimiento de los parámetros democráticos para la escogencia de las dirigencias sindicales, en primer lugar debido al control estatal combinado de CNE y MTSS y las trabas que ellos imponen, y en segundo lugar por la remisión y dejadez de dirigentes que desean eternizarse en los cargos y velan en mayor medida por seguir usufructuando de los proventos que ellos le deparan.

B)     Un sindicalismo clasista, autónomo, democrático y combativo
Cuando al inicio señalamos que deberíamos ir “a las raíces y a los principios” como lema básico para atender los problemas por los que atraviesa el sindicalismo, nos referíamos a que el movimiento de los trabajadores debe erguirse sobre sus contradicciones y debilidades y poner por delante los principios de solidaridad y unidad de la clase por encima de las diferencias políticas o ideológicas y de las inclinaciones partidistas, religiosas o de otra índole. Entender que mantener su autonomía con respeto a los patronos, a los partidos y al Estado no significa ser antipolítico o apolítico, sino al contrario: desarrollar una política que exprese los intereses inmediatos y de largo plazo de los trabajadores frente a las diversas circunstancias económicas, políticas y sociales por las que atraviese la nación, e incluso sus referencias con los problemas internacionales.
La dinámica sindical necesariamente exige la lucha por la democratización de la sociedad: es casi imposible desarrollar la acción sindical en circunstancia de dictadura o de regímenes que irrespetan y violentan los derechos laborales, en tanto derechos humanos que son; más aún —como es nuestro caso— cuando con supuestos discursos “socialistas” o progresistas se erige un Estado represivo, discriminatorio y despótico. De aquí que los sindicalistas no pueden hacerse la vista gorda frente a la restricción de los espacios democráticos y frente a la conculcación de derechos económicos y sociales, junto a los derechos civiles y políticos. En este sentido un sindicalismo democrático se expresa tanto a lo interno de su propia organización —fomentando la comunicación constante, la rendición de cuentas, el informe oportuno, la apertura para la renovación dirigencial, el ejercicio asambleario, etc.— como frente a la sociedad en su conjunto. Ser democráticos entonces no es una frase para adornar nuestro accionar sindical, sino un compromiso con nuestros afiliados, con todos los trabajadores y con toda la población que vive de un salario, de un sueldo o de una pensión.
El énfasis que hacemos en el sindicalismo por defender el derecho a huelga, en particular, se basa en el entendimiento del carácter contradictorio esencial que existe en las relaciones obrero-patronales y en la necesidad de contar con herramientas a favor de los trabajadores que obliguen al patrono a sentarse a conversar y discutir con la representación obrera y a ofrecer salidas dignas ante las justas exigencias que se hacen desde la masa trabajadora. Por supuesto que la búsqueda en definitiva es el logro de un acuerdo que permita retomar el acto económico con más bríos y con mejores condiciones laborales y de vida. Sin embargo, es nuestro deber crear en los trabajadores una conciencia de lucha que le haga entender en primer lugar la necesidad de sindicación, de unirse con sus compañeros, de participar activamente en la conquista de reivindicaciones, de entender al sindicato también como una instancia de formación y avance en la comprensión de los problemas inherentes al trabajo y su relación con la sociedad. El espíritu de lucha no es lo mismo que una actitud aventurera o de resentimiento y revancha, sino en la búsqueda de “un mundo mejor para los trabajadores”.

C)     Unidad: superar las flaquezas y fortalecer la institución sindical
Es imperioso que los diversos sectores que hacemos vida en la lucha sindical y gremial entendamos los peligros y los retos que en esta circunstancia se les presentan a los trabajadores. Ante un Estado que muestra signos evidentes de descomposición y putrefacción, donde la administración pública se ha autonomizado como un juego de reparto entre mafias, donde la separación de poderes es una ilusión y las instituciones —legislativas, judiciales, electorales, “morales”— son apenas oficinas totalmente dependientes del gobierno central, donde el deseo de eternizarse en el poder les hace cometer y justificar cualquier desafuero y atropello contra cualquier derecho y hasta contra la misma Constitución, las organizaciones sindicales estamos en la obligación de echar a un lado y posponer nuestras diferencias, apostando por metas y objetivos que nos unifiquen más allá del aumento salarial, el contrato y la exigencia de libertad y autonomía. Las diferentes instancias sindicales deben apuntar a fortalecer a las instituciones sindicales —sindicatos de base, federaciones y confederaciones—, a disminuir el paralelismo, a unificar acciones educativas y formativas, a presentarse con un planteamiento programático unitario y a ofrecer una plataforma y una ruta para luchar por las reivindicaciones más urgentes. La Unidad de Acción Sindical y Gremial (UASG) debe mejorar sus procedimientos internos de consulta y decisión, y acordar mejores formas de relacionamiento con las luchas en desarrollo y con la opinión pública; debe dotarse de un basamento sencillo que contemple lo básico del planteamiento fundacional, del funcionamiento, de la vocería y del alcance de los compromisos.

D)     Un programa para la reconstrucción del país
Los trabajadores debemos levantar una alternativa que garantice la superación del actual estado de cosas, que apunte hacia la prosperidad. Antes que nada, se requiere una amplia y sólida unidad nacional para reconstruir el país sobre la base del desarrollo nacional. Unidad que se construye resumiendo los intereses de los distintos sectores que desean el rescate del país, el desarrollo y el bienestar. Una garantía de que al conquistar el desarrollo y la independencia practicamos una verdadera democracia sustentada en la más amplia participación ciudadana y en el respeto a las libertades democráticas.
1.    El primer y principal objetivo es impulsar el desarrollo nacional sobre la base de una revolución industrial que enrumbe el país hacia la producción de lo que necesita su gente. Contamos con riquezas que bien pueden garantizar la base de esta meta: petróleo, bauxita y otros minerales, como coltan y vanadio, recursos agrarios e hídricos, base de sustentación del desarrollo acelerado de la economía nacional.
2.    El petróleo debe convertirse en palanca para el desarrollo. La renta debe ser aprovechada en función de la inversión productiva, el desarrollo nacional y, por ende, debe apuntar hacia la creación de puestos de trabajo de calidad, de trabajo decente. El aumento de la producción del crudo debe acompañarse de diversificación de la industria petrolera.
3.    Una meta fundamental para lograr los objetivos anteriores es alcanzar la soberanía agroalimentaria. Parte de la inversión productiva debe ser destinada al agro, aprovechando la riqueza de nuestros suelos y las bondades de nuestro clima que garantizan un auge inusitado de la producción agrícola y pecuaria. Inversión, asistencia técnica y mercado seguro son la base para alcanzar esta meta.
4.    La demanda de la población venezolana debe ser satisfecha con la producción nacional, asequible y de calidad. El mercado nacional debe ser para la producción nacional principalmente. La industrialización del país y la soberanía agroalimentaria conducen a mayor bienestar, basado en el empleo productivo. En consecuencia un salario decente que garantice más bienestar sirve para un sólido mercado para la producción nacional.
5.    La educación es elemento importante en la transformación productiva. Ello hace posible la incorporación de la tecnología en los procesos productivos y crea las condiciones necesarias para la innovación. La política educativa debe estar orientada al mejoramiento de la educación formal y al apoyo a la educación técnica.
6.    Una nueva democracia basada en la participación ciudadana en la toma de decisiones. Además, el rescate de principios y valores de la democracia, como la alternabilidad y la división de poderes, junto al respeto e impulso de las más amplias libertades democráticas, garantizan la construcción de una nueva manera de gobernar y de nuevas relaciones entre el gobierno y la ciudadanía y sus organizaciones autónomas.
7.    Una nueva ética ciudadana cristalizada principalmente en la función pública y la actuación política basada en el interés del país, los trabajadores y el ciudadano, por encima de cualquier interés particular. Esta nueva ética se convierte en una palanca de la participación en la reconstrucción del país productivo que las grandes mayorías reclaman.

E)      Una plataforma unitaria
Nuestros innumerables esfuerzos para que el Ejecutivo Nacional respete la autonomía y la libertad sindical y abra verdaderos espacios para el encuentro, el diálogo y el consenso en torno a los principales determinantes del trabajo como hecho social, han devenido en infructuosa búsqueda. Como respuesta solo ha habido intransigencia, arbitrariedad, sectarismo y prepotencia de gobernantes que levantan el populismo como discurso para ocultar su visión militarista y corporativista en las relaciones con las organizaciones sociales autónomas, y en particular con los sindicatos que tienen su compromiso fundamental con sus agremiados, con la defensa de la democracia y con los principios universales de defensa de los derechos laborales en tanto derechos humanos que son. Desde ese discurso populista han edificado un régimen de arbitrariedades y desafueros que son ocultados por decisiones leguleyas y apoyadas por sectores oficialistas dentro del sindicalismo.
Los trabajadores venezolanos estamos impelidos a levantarnos contra la política destructiva implantada en los últimos años. Una Plataforma de Luchas que unifique a todos los trabajadores venezolanos debe ser preámbulo de los objetivos programáticos antes indicados. La consigna principal debe ser “que la crisis no la pague el pueblo trabajador”.
1.        El rescate y la protección del poder adquisitivo del salario y el respeto al valor de nuestros pasivos laborales tienen un lugar principal en el desarrollo de nuestras luchas, frente a la voracidad de una irrefrenable inflación.
2.        El respeto a la contratación colectiva y a la libertad sindical es elemento central para fortalecer las organizaciones sindicales en un rol que reivindique a la función sindical y la vincule con la búsqueda de una sociedad donde prive la solidaridad, el respeto, la igualdad y el progreso como principios de las relaciones humanas, y que a la par sea un freno a las acciones anárquicas y violentas en la resolución de los conflictos laborales.
3.        La implantación de un sistema de seguridad social que esté afincado en el desarrollo del trabajo productivo nos dará mayor solidez y sostenibilidad a futuro, y disminuiremos los peligros y vulnerabilidades de los planes de asistencia social basados única y exclusivamente en la variable y voluble renta petrolera.
4.        Es vital el impulso de amplios espacios para el diálogo social, en el cual los trabajadores participemos permanentemente en la búsqueda y afianzamiento de acuerdos y consensos que posibiliten una acertada aplicación de las políticas de desarrollo nacional y de respeto a los derechos laborales.

Proponemos estas ideas, con la intención de que lo importante pueda conjugarse con lo urgente, y en esa medida vayamos contribuyendo a dar respuesta tanto a la exigencia del momento como a los cambios trascendentales de que está urgido el sindicalismo venezolano.

¡Por un mundo mejor para los trabajadores!

Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)


Caracas, septiembre 2015