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lunes, 29 de julio de 2019

Atención colega docente: El SISME es una estafa. #Rebélate (audio)

Presentamos un audio de una colega que se comunicó con el servicio telefónico del Sistema Integral de Salud del Ministerio de Educación. Las respuestas de la joven trabajadora a la colega evidencian que el SISME es una estafa. Apenas 200 Bs. es lo que cubre el seguro de HCM para los docentes al servicio del Ministerio de Educación. Y para servicios funerarios 150 Bs. Esto es expresión de la política de la dictadura contra los trabajadores venezolanos en general y los de la educación en particular, que se resume en la pérdida de derechos conquistados y el desconocimiento a los contratos colectivos. Ante esta estafa, no queda otra alternativa que rebelarnos frente el estado patrón y luchar por el cambio político y nuestros derechos laborales.



¡DOCENTE, REBÉLATE!

sábado, 15 de diciembre de 2018

Reto de los trabajadores venezolanos: rebelión democrática contra la dictadura, por @PedroxMoreno


Presentamos la exposición del compañero Pedro Arturo Moreno, directivo de la CTV, en la reunión nacional del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez, realizada el 06/12/18

Pedro Arturo Moreno
Está finalizando 2018, en un agravamiento de la crisis general que sacude todo nuestro país. A este proceso de deterioro desde hace varios años lo hemos calificado de catástrofe, de un desastre que no tiene comparación en los últimos cien años. Vivimos los estertores de un régimen que durante dos décadas no solo destruyó cuestiones fundamentales atinentes a los derechos políticos y civiles, sino que también ha destruido la base estructural de nuestra sociedad, de nuestra economía, de nuestro tejido social. En ese sentido, cuando desde el magisterio, los docentes y en particular el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez (MESR) analizan las circunstancias que vive hoy Venezuela, necesariamente deben partir de considerar cuáles son las condiciones objetivas en que nos encontramos en este cierre de año y qué perspectivas tenemos para 2019.

Revisar primero las condiciones objetivas necesariamente nos da los elementos que son fundantes de los procesos que están por venir. Por supuesto, la disposición y el ánimo de la población para transformar esta realidad (las condiciones subjetivas) tendrían que ser analizados particularmente desde la óptica de las posibilidades políticas, de las alternativas que se nos brinden desde el punto de vista de las formas de lucha, y en ese sentido vamos a dividir la exposición en esas dos partes.

En una presentación que hicimos a comienzos de 2017 en Maracay, en la cual les decía a los compañeros del MESR que 2016 había sido un año donde la caída de todos los derechos laborales era un escalón gigantesco que podíamos medirlo en una cifra: 62,5% disminuyó la capacidad adquisitiva de los venezolanos. Es decir, al finalizar 2016 podíamos adquirir solamente 37,5% de lo que obteníamos un año antes. A comienzos de 2017 la caída del producto interno bruto en los cuatro años anteriores era de 28%; eso nos daba una idea del conflicto que vendría en el futuro, en el sentido de la desvalorización del trabajo y en particular la desvalorización de la función docente. Recuerden que estoy hablando de un punto de deterioro que está bastante distante de lo que vivimos hoy. Hagamos la comparación luego de tres meses de implementación del paquetazo de Maduro (plan de recuperación y bienestar económico): el 20 agosto de 2018 el salario que significaba haber multiplicado por 35 el ingreso completo del salario mínimo que era de tres millones y algo, más dos millones de bono, había subido de esos cinco millones y tanto a 180 millones, es decir que era una multiplicación por 35. Luego, con el cambio e instalación de una nueva moneda, esos 180 millones pasaron a ser 1.800 bolívares de los nuevos; pero ya no es que sean bolívares de los nuevos, era otra moneda que según Maduro iba a tener un anclaje en el valor del barril de petróleo y en una figura que el gobierno mencionaba como petro. Esa figura, que hasta los momentos es mentira que se haya convertido en una criptomoneda, sigue siendo un título valor del Estado, por lo tanto el Estado le pone el precio que le da la gana, como hizo precisamente hace apenas unos días, cuando dijo que aumentaba el valor del petro multiplicado por 3.

En esos tres meses que han transcurrido desde el 20 de agosto, los 1.800 bolívares que significaban 30 dólares se han convertido en 4.500 bolívares, que representan al día de hoy menos de 10 dólares. Incluso con la última cifra del dólar paralelo están alrededor de 8 dólares. Esos 8 dólares son el programa de recuperación económica; es decir, nada más y nada menos, que el proceso de deterioro del salario no ha sido detenido sino todo lo contrario: hay un proceso cada vez más profundo de desvalorización del trabajo y de la educación.

En esa dirección queremos repasar algo de esas cifras que nos dan la situación económica y nos están hablando de que en el transcurso de un lustro ha disminuido el producto interno bruto más de 50% (y eso se mide en divisas extranjeras); que nuestra actividad económica pasó de representar un volumen de 400 mil millones de dólares a menos de 200 mil millones de dólares. La caída estrepitosa de la actividad económica por supuesto que es la base de la destrucción de todo lo que tiene que ver con la institución académica, con servicios públicos, con valorización del trabajo o con recursos destinados a la investigación, y eso ha profundizado un proceso que nos aleja cada vez más de salir rápidamente de esta circunstancia. La planta industrial instalada en Venezuela está trabajando por debajo de 25% de su capacidad, es decir que tenemos una instalación industrial que está siendo utilizada en menos de una cuarta parte, y quizás no sea este el elemento más grave, sino que se ha profundizado el rezago en la reconversión industrial, lo cual significa que cada día somos menos competitivos en comparación con países vecinos como Colombia, Ecuador y Perú, para no hablar de Brasil o Argentina.

En este momento la base de la economía se ha deteriorado y profundizado en la dirección de la política que ha preferido el gobierno, la cual es en definitiva que los venezolanos nos convirtamos en productores única y exclusivamente de riquezas minerales, pues a la tradicional explotación petrolera se incorpora la explotación en gran magnitud del diamante, el oro, el vanadio, el coltán y el torio, entre otros minerales estratégicos, con el Arco Minero del Orinoco. Estamos frente a un proceso donde hemos retrocedido desde el punto de vista de lo que es nuestra soberanía como país. Otra cifra que refuerza esta afirmación es la ofrecida por el presidente de Fedeagro: la producción vegetal del campo está surtiendo solamente 20% de la alimentación de la población venezolana; es decir, apenas una quinta parte de los alimentos que consumimos son producidos en el país. Eso nos habla de que toda esa campaña gubernamental de autoabastecimiento y soberanía agroalimentaria ha sido la mayor estafa contra los venezolanos.

Todos los elementos de la base estructural de Venezuela se han deteriorado con tal profundidad que de mantenerse esas políticas será mucho más difícil que el país pueda tener un nivel de desarrollo económico que le permita garantizar la realización del resto de actividades sociales, educativas o de esparcimiento de la sociedad venezolana, actividades que están prácticamente sumidas en un foso. Frente a eso tendríamos que ver que una economía extractivista no necesita preparación educativa, no necesita investigación, no necesita inversión más allá de trabajadores entrenados para un trabajo simple. No necesita investigadores, no necesita que las universidades tengan laboratorios. Nos comentaba un amigo que dirige un laboratorio para el procesamiento y análisis de los crudos petroleros, que el laboratorio de la Universidad Central de Venezuela tiene capacidad para 50 tesistas; y hoy (diciembre de 2018) no tiene ni un solo tesista. Esto muestra que pese a ser una de las actividades que está cobrando más fuerza en Venezuela, aun cuando la producción petrolera ha caído, la situación económica necesariamente nos habla de que el hecho educativo dentro de este régimen no es importante. Pero si extendemos esta observación, diremos que el trabajo complejo tampoco es importante para el régimen. El trabajo que significa la preparación técnica profesional, en la superación respecto a la adquisición de tecnología propia, no está siendo ni siquiera pensado.

Se dice que en diciembre bajará del millón de barriles el nivel de producción, de los cuales apenas 300 mil barriles están suministrando divisas para Venezuela, porque la otra parte está destinada al pago de la deuda que ha contraído el Estado venezolano fundamentalmente con la República China, pero también con Rusia y otros países de Europa. Los contratos secretos que está firmando Venezuela con Turquía, con Rusia, con China, con diversos países de los cuales está obteniendo financiamiento, no contemplan la preparación tecnológica de los venezolanos ni la adquisición de tecnología para nuestro país. El régimen está brindando nuestras riquezas minerales para que sean explotadas a discreción por esos países, en particular por sus compañías privadas.

Frente a este panorama y paseándonos por las posibilidades que Venezuela brinda para salir de esa catástrofe en la cual estamos sumidos, urge la necesidad de un cambio rotundo en la relación de Venezuela con el exterior. No podemos seguir pensando en la Venezuela de comienzos de la explotación petrolera en la década de los años 20 del siglo pasado, cuando era suficiente tener divisas para adquirir las cosas buenas que consumíamos acá y por lo cual la producción agroalimentaria se vino abajo. Revertir ese proceso de un mayor encadenamiento a los designios del imperialismo se convierte en el elemento fundamental para la reconstrucción de Venezuela, porque tendrá necesariamente un reflejo hacia el resto de actividades.

En este sentido, por ejemplo, la lucha por la valoración del trabajo debe estar unida a la lucha por el cambio político. No se puede exigir el cumplimiento del artículo 91 de la Constitución ―es decir, que el salario mínimo esté vinculado a la capacidad de adquirir los productos de la canasta básica― si el gobierno que genera esa necesidad se mantiene en el poder. Incluso si nosotros fuéramos condescendientes y dijéramos que el salario mínimo estuviera vinculado con la cesta alimentaria para octubre según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), el salario mínimo tendría que estar ubicado en 52.322 bolívares. Frente a una realidad y a un hecho jurídico, el problema de la lucha de los educadores y de los trabajadores en general no puede única y exclusivamente remitirse a los derechos que tanto la Constitución como las leyes establecen. Es necesario reivindicar la intangibilidad de los derechos en general, la progresividad e intangibilidad de los derechos laborales en particular y el derecho a no permitir que se retroceda en los convenios, en las leyes y en la Constitución. Como se decía en una manifestación frente al Ministerio de Educación: un contrato colectivo es una ley, es una ley tan ley como la ley del trabajo, como la ley de los impuestos, como la ley que rige las universidades.

En este sentido, debemos partir de algunos elementos fundamentales sobre cómo ubicar la lucha por salario, por la dignificación del trabajo, no única y exclusivamente exigiendo que se cumplan los artículos contemplados en la Constitución y en la ley. Los trabajadores tenemos que adentrarnos en conocer cuáles son los elementos que han producido este desastre, porque necesariamente es de los trabajadores, de los educadores en particular, de donde debe salir una propuesta, en la cual los derechos laborales formen parte de la reconstrucción del país una vez desplazada la dictadura del poder. Incluso pudiéramos estar proponiendo que la necesidad de que se cumplan esos derechos civiles y políticos frente a este régimen dictatorial no puede ser separada del cumplimiento de los derechos sociales, económicos y culturales.

En esa dirección, pensamos que las luchas sociales en Venezuela tienen que estar vinculadas estrechamente con la conquista de un cambio político, con el derrocamiento de la dictadura. Y por supuesto, con la instauración de un nuevo gobierno y un nuevo régimen que de verdad abra las puertas no solo al derecho de elegir decente y transparentemente a nuestros gobernantes, al derecho a la protesta, a la organización, a la libertad, sino que necesariamente ese nuevo régimen democrático también establezca que el desarrollo económico estará orientado fundamentalmente a la satisfacción de las necesidades del pueblo venezolano, que nosotros de verdad dirijamos la inversión tanto nacional como la que podamos recabar del exterior en un plan que nos convenga en el sentido de la repotenciación de las capacidades productivas propias. En ese sentido no se trata solamente de criticar lo que es una política extractivista, sino también esa crítica tiene que estar vinculada con una visión de respeto a la ecología, de la necesidad de que la explotación de esas fuentes minerales no vaya en detrimento de las fuentes hídricas del pulmón vegetal que representa esa parte de nuestro estado Bolívar.

Planteada esta circunstancia, ahora tenemos que ver de qué manera y con cuáles fuerzas el pueblo venezolano, los trabajadores y los educadores en particular tenemos que enfrentarla. El problema de la incertidumbre, de la ausencia de una referencia política que de verdad nos llene de esperanza, ha sumido a buena parte a la población venezolana en un estado de necesidad donde la gente lucha por sobrevivir cada día, trata de obtener los elementos mínimos para alcanzar la mañana siguiente, y por supuesto que eso deteriora los planes de cualquier organización, ya sea social, sindical, gremial o incluso partidista. Es el problema de cómo dotamos al pueblo venezolano de un aliento para salir de esta circunstancia.

Algunos ponen el acento (aunque han bajado su intensidad porque pareciera que los países imperialistas ya han descartado esa opción) en que la solución de nuestro problema es una intervención militar. Con la presión internacional no va a ser suficiente. Como hemos dicho bien claro, sin una permanente presión popular contra la dictadura, este régimen va a persistir. Porque este es un gobierno indolente, este es un gobierno que en absoluto se preocupa por la circunstancia que hoy está viviendo la población. En ese sentido, tenemos que conformar una fuerza política y social que necesariamente pueda, partiendo desde la base del pueblo venezolano, imbricar las fuerzas que existen en las instituciones, entre ellas la Fuerza Armada Nacional, pero también otras instituciones académicas, sociales, gremiales, sindicales, de diversa índole, que puedan unirse en un plan para salir de esta dictadura. No hay otra manera. Aquí no podemos pensar que de un proceso electoral dirigido por las cuatro rectoras esas, que son defensoras de este gobierno y de este régimen, o del tribunal supremo de justicia que está en la avenida Baralt, pueda salir alguna disposición que abra los caminos al cambio.

Quienes hemos decidido no rendirnos debemos construir una fuerza política y social (incluyendo a quienes han salido del país, la diáspora tan importante para nosotros) que pueda restituir esa fuerza material para el derrocamiento de la dictadura. Debemos tener claro que construiremos esa fuerza del cambio en medio de difíciles circunstancias que se agravarán cada vez más, porque se va a profundizar la situación de debilitamiento de la infraestructura, del trabajo y de las capacidades productivas, y aumentará el deterioro en el funcionamiento orgánico de las instituciones y de las organizaciones sociales y partidistas.

Estamos frente a un reto de marca mayor. No es sencillo hablar de que el 10 de enero vamos a estar sin presidente legítimo ―o mejor dicho, no es que hoy sea legítimo sino que incluso ese usurpador que fue puesto allí por la espuria asamblea nacional constituyente ahora va a quedar mucho más desnudo―, pero eso no significa que el cambio va a producirse el 11 de enero. No nos montemos en esa idea fantasiosa. Mientras no haya una fuerza que se dirija a sacar a estos tipos, no van a caer, no van a salir, y ya vemos cómo las mafias dictatoriales están en disposición de hacer uso de todas las formas de represión, de tortura, de intimidación y de chantaje, como lo acabamos de ver hace apenas una semanas con la detención del compañero Rubén González, secretario general de Ferrominera, acusado de un delito militar, cuando su lucha ha sido fundamentalmente por el rescate de los valores y de los derechos de los trabajadores, y se le acusa de “ataque a centinela” precisamente por una protesta frente a Ferrominera que se realizó con los trabajadores. Y entonces la acusación aviesa nos muestra lo que hemos tenido que afrontar.

La dictadura se dispuso a hacer uso de cualquier resquicio legaloide para detener la protesta popular y para incentivar el miedo, para que el miedo se les meta en los huesos a los luchadores sociales, para que el terror nos paralice. Frente a esto necesariamente tenemos que pasearnos por la irrupción de una vanguardia. Una vanguardia compuesta por los elementos más esclarecidos el pueblo venezolano abriendo paso a esa fuerza social y política que seguramente en cuestión de días va a sumarse en la medida que vea una posibilidad cierta de cambio. Frente a esas circunstancias, cuando nos hablan de una transición y unas elecciones y no nos muestran exactamente cómo va a ser logrado eso, puede más bien traducirse en un desencanto para la población, en un nuevo engaño, como lo fueron la “hora cero” y la huelga del 30 de julio de 2017, cuando se realizó la supuesta y e írrita elección de la Constituyente. La oposición venezolana tiene que sentarse de verdad y enseriarse en los planteamientos de una ruta, en primer lugar, que cuente con el apoyo de las fuerzas vivas nacionales, con las fuerzas sociales y políticas, para que de verdad el cambio pueda producirse.

2019 va a ser un año que probablemente va a irrumpir con luchas de masas, con protestas de calle, pero que en primer lugar tienen que estar basadas en una gran jornada de clarificación entre las bases del pueblo, de comprender qué significa lo que estamos viviendo, de saber cuáles son el engaño y la trampa que nos están volviendo a montar desde este régimen dictatorial, para que verdad, una vez clarificados, podamos contar con una mayor cantidad de militantes y activistas dispuestos no solamente a salir a protestar por salarios dignos, por una educación popular gratuita y democrática, sino que también estén dispuestos a luchar por la libertad, por restituir la democracia, por restituir la Constitución. Y eso necesariamente nos puede conducir a la utilización de formas de lucha mucho más difíciles.

Hay que preparar a esa vanguardia para que tenga la disposición de asumir este reto; porque no es fácil, diciéndolo no está resuelta la cosa. Sin embargo, el pueblo volverá a incentivar en nuestra juventud la necesidad que tenemos de plantarnos en Venezuela para rescatar nuestro país. Esta es una labor difícil pues muchos de esos jóvenes, incluso los que están a punto de terminar sus estudios universitarios, ya tienen la vista puesta en otros países. Eso tenemos que revertirlo con la creación de una esperanza que venga principalmente de la confianza en nuestras propias fuerzas.

Creemos que 2019 nos va a presentar una circunstancia de muchos retos, de muchas exigencias. Venezuela tiene los recursos y las reservas como para afrontarlos. El MESR ha sido importante para orientar acerca de cómo salir de esta incertidumbre, para crear dentro del magisterio venezolano la claridad de cuál es su rol, tanto en la producción del cambio como en la reconstrucción de un sistema educativo que de verdad atienda la necesidad, no solamente de elevar la capacidad académica y de investigación, sino que esas capacidades estén vinculadas con la reconstrucción de nuestra soberanía e independencia económica y política.

Pedro Arturo Moreno
Sec. Ejecutivo de la CTV
Responsable del Departamento de DDHH de la CTV

domingo, 25 de noviembre de 2018

Sobre el momento político y social en el magisterio venezolano


Estoy convencida de que está aumentando vertiginosamente el descontento entre los docentes al servicio del Ministerio de Educación. Lo vemos en las diferentes protestas que protagoniza el magisterio en todo el país. Ejemplo de ello es Barinas, con el paro de 48 horas, donde más del 90% de los educadores, con el apoyo de las comunidades, paralizaron las actividades en protesta contra #LasTablaDeHambre impuestas por la dictadura y exigiendo respeto a la contratación colectiva. Otro ejemplo de la disposición de lucha de los docentes es el referéndum consultivo en Carúpano, donde más del 90% de los consultados se pronunciaron a favor del paro nacional. 

Estas acciones magisteriales son solo una pequeña muestra de que en las regiones hay una escalada importante de las diversas actividades de protesta. Esto tiene una importancia vital en la estrategia de lucha del magisterio en particular y de los trabajadores en general. 

Resalta que algunos sectores de trabajadores identifican con mediana claridad que la lucha por salario y el respeto de la convención colectiva debe combinarse con la lucha por el cambio político, puesto que se comprende que mientras esté el chavismo en el poder se seguirán violentado las convenciones colectivas. 

Un ejemplo de ello es que estas alturas el ministerio, bajo el mando de Aristóbulo Istúriz, mantiene la decisión del ejecutivo de seguir aplicando el instructivo emitido por la ONAPRE, donde se elimina de facto los contratos colectivos. 

Si pensamos que la lucha del magisterio y de los trabajadores venezolanos es netamente sindical y por lograr reivindicaciones laborales y salariales, la realidad nos impactará en la cara, porque nuestra justa lucha laboral y reivindicativa trascenderá a lo político, es decir, será también una lucha por desplazar del poder a quienes nos quitan nuestros derechos laborales, nuestras conquistas 

La base del magisterio en las distintas concentraciones y protestas que se han llevado en los últimos tiempos, ha gritado consignas de claro contenido político, es decir, cuestionan la permanencia en el poder de Nicolás Maduro y sus mafias, causantes de la peor crisis que haya vivido Venezuela en 60 años. Esta madurez de la base magisterial se expresa en Lara, cuando en una asamblea multitudinaria los educadores se manifestaron por la salida de la dictadura. 

Esto solo son algunos ejemplos que expresan la elevación de la conciencia en los docentes del país. Lo propio ha sucedido en otros sectores de los trabajadores, que comienzan a comprender que con Maduro en el poder no habrá lucha gremial que valga. Negar esto es simplemente engañarse a sí mismo. De nada sirve atomizar el descontento reduciendo la lucha magisterial a lo reivindicativo. De seguir en esta senda la base juzgará que su dirigencia no se puso al frente de la circunstancias. 

Por otro lado, no se puede tapar el sol con un dedo. Debemos señalar que las federaciones sindicales del magisterio siguen relegando a algunos sindicatos su responsabilidad de declarar el conflicto de una vez por todas, lo cual debe traducirse en la lucha constante, perseverante y tajante en defensa de la convención colectiva. Esto pasa porque se hagan los esfuerzos necesarios por unificar esta lucha (defensa de la II CCUUTMMPE) con los diferentes sectores de educación como son los administrativos, obreros y comunidad. De esta forma estos gremios podrían irradiar y presionar para sumar esta lucha con la del resto de los trabajadores que también se encuentran en conflicto en defensa de sus convenciones colectivas, para luego coadyuvar a que trascienda a la lucha por el cambio político (reitero mientras el chavismo siga en el poder no habrá respeto a las convenciones colectivas). En otras palabras, hacer realidad la consigna #TodasLasLuchasEnUnaSolaLucha. 

El jueves 29 de noviembre tendremos de nuevo la oportunidad de salir a la calle. Ese día realizaremos una Asamblea de Trabajadores de la Educación frente al Ministerio de Educación. Estoy segura que en esta manifestación se evidenciará la madurez política y la claridad de la base en combinar la lucha reivindicativa con la lucha política. Ahí estaremos, exigiendo respeto a la contratación colectiva, rechazando las #TablasDelHambre y gritando #AbajoLaDictadura. 

Karina Molina
Movimiento de Educadores Simón Rodríguez 
Delegada Sindical de SINVEMA y SINTRAENSEÑANZA

lunes, 28 de mayo de 2018

Urge revisar la contratación colectiva de los trabajadores de la educación

Mientras la cúpula gobernante satisface holgada y a plenitud todas sus necesidades, los educadores y trabajadores venezolanos no percibimos lo suficiente para vivir dignamente. A pesar de los últimos ajustes por vía ejecutiva y contractual, nuestros salarios y pensiones no nos permiten cubrir las necesidades básicas y humanas más elementales.

Esto se debe a que el gobierno nacional destruyó y llevó a niveles de indignidad, los salarios de todos los trabajadores, producto de su política económica antinacional, que ha generado pobreza, miseria y la mayor hiperinflación del mundo, política económica que solo ha beneficiado a la cúpula corrupta enquistada en el poder y a sus socios de la oligarquía financiera, único sector que no sufre la devastadora crisis que arruinó a toda la población.

Al estar por debajo del umbral de la pobreza, son miles los educadores que literalmente huyen en estampida del país para satisfacer su alimentación y la de su grupo familiar. La enseñanza está gravemente afectada porque un educador con hambre no puede enseñar y un estudiante con hambre no aprende.

¿Qué es un salario y una pensión digna? Tenemos derecho a un salario digno

Un salario y una pensión digna en cualquier parte del mundo, debería ser suficiente para que un trabajador adquiera para sí y su núcleo familiar, la alimentación completa, el acceso a una vivienda, la atención médica, la compra de ropa y calzado, el transporte, la educación de sus hijos, la recreación y debería quedarle una cantidad de ahorros para hacer frente a cualquier imprevisto.

El artículo 104 de nuestra Constitución establece que el Estado debe garantizar al educador “un régimen de trabajo y nivel de vida acorde con su elevada misión”. El artículo 98 de la LOTT dice que los trabajadores tenemos derecho “a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades materiales, sociales e intelectuales.” De igual manera, para ser fijado el salario mínimo vital, se debe tomar como referencia el costo de la Canasta Básica Alimentaria.

¿Cumple el gobierno con estos preceptos constitucionales y legales; con la justicia social y la justa distribución de la riqueza?

Definitivamente No. Un trabajador activo, para poder ir a trabajar diariamente, requiere no menos de 3.000 calorías. Ello implica destinar al menos un 50% de sus ingresos para comprar comida. Un 40% del sueldo debe ir a los gastos del hogar, transporte, ropa, educación de los hijos y atención médica. El 10% restante para recreación, ahorros y gastos imprevistos.

El salario mínimo vital, de acuerdo a parámetros de la OIT y el Banco Mundial se calcula con base en la Paridad del Poder Adquisitivo $ (PPA$), que es una moneda imaginaria basada en el consumo de bienes y servicios, y establece un nivel de vida para poder realizar comparaciones entre los países, sea cual sea su moneda nacional. Según esto, un trabajador no debería ganar menos de 2 dólares diarios, considerándose un ingreso infrahumano el que esté por debajo de eso.

La Asamblea Nacional, calcula que para finales de año, la hiperinflación estará por encima de 13.000%. Si los sueldos y pensiones no alcanzan para comprar ni siquiera la comida, entonces tenemos salarios de hambre, salarios infrahumanos.

El magisterio activo y jubilado no puede dejarse morir por inanición ante una eutanasia progresiva aplicada por el gobierno, con su política de hambre, destrucción de la economía y su aparato productivo. Luchamos ahora, o nos matarán de hambre.



¡REVISIÓN INMEDIATA DE LA II CONVENCIÓN COLECTIVA!

¡ORGANIZATE Y LUCHA POR EL CAMBIO POLÍTICO!

Dirección Nacional del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez

viernes, 13 de abril de 2018

Manifiesto: ¡La Educación unida no se rinde! ¡Es hora de cambiar!


Venezuela ya no quiere seguir siendo dirigida por un gobierno que nos ha llevado a la catástrofe, que ha atentado permanentemente contra los derechos humanos. No queremos seguir viviendo en un régimen que le está arrancando la esperanza al pueblo porque no encuentra caminos de superación. Los problemas que agobian al venezolano se incrementan y este régimen ejerce presión, represión y amedrentamiento jamás vistos contra un pueblo que lo que exige es alimentos, medicamentos, salarios dignos, trabajos, libertad y democracia. 

Venezuela ya no quiere que un dictador siga dirigiendo su destino en la más profunda oscuridad, él ha estafado al desposeído con su ramplona palabrería de participación protagónica y soberana, cuyo mando político en ningún momento ha estado orientado a buscar la libertad del oprimido, sino tener mayor control para mantenerse en el poder, hasta el punto que ya en nuestras escuelas y liceos no se habla de proceso pedagógico, sino de proselitismo político.

Los educadores, estudiantes y trabajadores educacionales que estamos aquí en Venezuela no nos rendimos ante este estado de cosas, por eso; hoy nos organizamos para insurgir civicamente contra un régimen que ha llevado al pueblo al hambre y la pobreza. Hoy nos organizamos PORQUE ES LA HORA DE CAMBIAR. Por eso, decidimos reponernos de la desesperanza, del dolor que nos han dejado nuestros familiares que vemos partir para buscar mejores condiciones de vida. No queremos seguir viendo niños y jóvenes que se desmayan en los salones de clases porque no tienen en sus casas alimentos. Nos negamos a seguir conociendo casos de educadores que no pueden asistir a sus labores pedagógicas porque no tienen dinero para pagar el transporte. Nos negamos a que sigan destruyendo nuestra escuela como espacio de formación y encuentro social. 

Frente al desastre, el sector educativo ha decidido organizarse para:

· No darle más tiempo al despotismo. Es la hora del protagonismo ciudadano y del maestro para intervenir determinantemente en la reconstrucción y en las grandes decisiones del país.

· Trabajar por una unidad del pueblo y emprender organizativamente la lucha por una nueva democracia verdaderamente libre y soberana.

· Construir una educación que forme ciudadanos en y para la libertad, sin hipotecar su conciencia ni prefigurando en él una actitud sumisa y obediente.

  • Una educación que promueva la activa participación del ciudadano en las transformaciones políticas y sociales que Venezuela demanda, no debe ser una institución formadora de eunucos, al contrario; debe involucrarse en los problemas de la sociedad, descubrirlos y buscarle soluciones útiles con sentido colectivo.
  • Levantar unas líneas políticas educativas para el lanzamiento del desarrollo tecnológico del país, para el ascenso social.
  • Impulsar una nueva pedagogía, la pedagogía de la nueva democracia, de la conciencia ciudadana.

La educación unida no se rinde, es hora de cambiar. Ese es nuestro compromiso, por eso convocamos a la unidad de todos. El sueño de una nueva democracia es posible en Venezuela porque los educadores, los estudiantes y el pueblo lo harán realidad.



Unidad Democrática del Sector Educación

miércoles, 7 de marzo de 2018

Intervención de Raquel Figueroa en el evento ¡Venezuela unida no se rinde! ¡Es hora de cambiar!


Quienes conformamos el sector educativo de los niveles inicial, primaria y media nos dirigimos a los asistentes en este encuentro para expresar lo siguiente.

El pueblo venezolano ya no quiere seguir viviendo en la penuria de esta catástrofe social y económica en la cual nos ha sumido este régimen. Además del control político, el gobierno de turno ha sido el mayor transgresor de los derechos de los venezolanos. Los trabajadores y sus familias estamos devastados con el hambre y miseria generada por las mafias gobernantes. Pretenden despojarnos de la esperanza y han estafado al desposeído a través de las bolsas de comida, del carnet de la patria, de los aumentos salariales que no se corresponde con la realidad que sufren los trabajadores. A Venezuela la hunden en una profunda crisis producto de una práctica política dictatorial, a través de la cual intentan construir un país de mentiras y fantasías. Se disfrazan usando una fraseología de transformación, de progreso, de democracia y soberanía, cuando en realidad asistimos a un proceso de estancamiento, de entreguismo de nuestras riquezas y de despreciable populismo.

Por su parte, los educadores ya no queremos seguir viviendo en este estado de cosas, donde los supuestos logros de la llamada “educación bolivariana” son un espejismo, pues la política educativa instrumentada desde hace 20 años no ha cubierto las expectativas ni de los docentes ni de los estudiantes, tampoco ha servido para vivir en democracia. La escuela está dejando de ser un espacio de encuentro social y de formación de ciudadanos; la están convirtiendo en un lugar de desarrollo proselitista del partido de gobierno. Por ello, han impulsado de manera progresiva una política de desprofesionalización de la carrera docente para tener al final el control de las direcciones escolares y del proceso de enseñanza. Aunado a este cuadro, se suma la creciente exclusión de estudiantes. Los indicadores manifiestan que este año escolar 2017-2018 se caracteriza como el período escolar de mayor exclusión desde el año 1958, año en que fue derrocada la penúltima dictadura. A esta situación le agregamos la diáspora de los colegas educadores que salen del país buscando mejores condiciones de vida. Ya algunas cifras plantean que pudiera estar este fenómeno entre un 35 a un 40 por ciento. Hoy los maestros venezolanos vivimos un proceso de des-salarización, es decir; nuestro poder adquisitivo tiene un déficit de 92%, y con eso no podemos tener acceso a la Canasta Básica Familiar.

Ante este panorama, los educadores venezolanos hoy salimos de nuestras aulas de clases y decimos presente en el Aula Magna de la “casa que vence la sombra” para levantar nuestra voz que “ES HORA DE CAMBIAR”. Pero para ello necesitamos tres aspectos que queremos dejar como planteamientos a este encuentro de sectores sociales:

  1. Que este Encuentro Social se disponga articular las fuerzas sociales del país para que con una línea clara se le devuelva la esperanza a nuestro pueblo. Una unidad desde el protagonismo social y ciudadano para lograr el cambio necesario. Llamamos a UNIR LAS LUCHAS PARA LUCHAR JUNTOS.
  2. Que desde los sectores sociales levantemos un programa de reconstrucción nacional que supere el actual estado de cosas. Que enarbole una política de productividad de la economía, una nueva democracia con una nueva ética ciudadana.
  3. La organización de los sectores es fundamental para construir el cambio, por lo que proponemos el impulso de las Asambleas de Ciudadanos, germen de la nueva democracia que queremos construir.
Por último, un mensaje al pueblo venezolano: los maestros tenemos mucho que aportar en la transformación del país y en el rescate de la democracia. Las dictaduras necesitan a una población sumisa y obediente. Pero los maestros actuamos y luchamos por una “educación que enseñe a pensar y no a obedecer”. Por eso el sector educativo no se rinde y no dejaremos de luchar hasta que la victoria nos sorprenda.

Sectores que conforman la dirección nacional de Unidad Democrática del Sector Educación:
Consenso Educativo, Memoria Educativa Venezolana, Parlamento Educativo, Educa Venezuela, Movimiento Progresista Educativo, Movimiento de Educadores Simón Rodríguez, Frente para la Defensa de la Constitución y la Democracia-Equipo de Educación, Movimiento de Educadores Luis Beltrán Prieto Figueroa, Sectores de Educación Privada, Alianza del Lápiz, Dirigentes Sindicales Nacionales y Regionales del Gremio Magisterial, Dirigentes gremiales de la APROUPEL, Dirigentes Estudiantiles de la UPEL, Sector de Educadores Jubilados, Secretarios Nacionales de Educación de: Primero Justicia, Copei, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Voluntad Popular, Alianza Bravo Pueblo, Bandera Roja, Movimiento Progresista de Venezuela, Avanzada Progresista.

viernes, 2 de marzo de 2018

¡Venezuela unida no se rinde! #EsHoraDeCambiar




Invitamos al magisterio a participar en este importante evento que se realizará en la Universidad Central de Venezuela. 
Los esperamos.

domingo, 19 de febrero de 2017

Maestros, seamos la luz de la nación. A luchar por el cambio político y la restitución de la democracia


El régimen que tiraniza a Venezuela la tiene sumergida en la más cruel descomposición social, en la peor crisis de su era republicana, determinada por el retroceso en el ejercicio de las libertades, en los derechos civiles y políticos, por la profundización de la pobreza, el hambre, la miseria, la impunidad y la inmoralidad. Una crisis que llena de desasosiego principalmente a quienes dependemos de un salario, un sueldo o una pensión.

El despotismo instaurado en nuestro país ha terminado por destruir todo y ha defraudado las esperanzas de los venezolanos. Un gobierno mafioso e incapaz de resolver los problemas del pueblo, que ha estafado al desposeído con su ramplona fraseología revolucionaria, cuya conducta en ningún momento ha estado orientada a buscar  la libertad del oprimido, sino tener mayor control y poder para mantener la opresión.

Ante la exigencia de mejores condiciones de vida y de justicia social, el gobierno del presidente Maduro ha respondido con la represión generalizada e indiscriminada, conformando un aparato represor que incluye todas las instituciones del estado, principalmente el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas y hasta el Poder Electoral, como brazos ejecutores de esta represión y del cercenamiento de derechos humanos fundamentales.

Las orientaciones gubernamentales han pretendido colocar a la educación al servicio de un partido, para así mantener el control político de toda la población, utilizando la estética del mesianismo y el bolivarianismo.

En esta línea de acción, han caotizado y destruido el sistema educativo venezolano, sus principios democráticos y la escuela. Han desprofesionalizado la carrera docente, empobrecido y mancillado las condiciones de trabajo, las condiciones de vida y la dignidad del maestro venezolano. La educación es el reflejo de lo que es el actual gobierno venezolano. 

Por esto es urgente un cambio político en nuestro país, que transforme el actual estado de cosas y que borre la desgracia en que se ha convertido vivir y educar en Venezuela. Que reconstruya desde los cimientos una nueva república con una nueva ética ciudadana.

El magisterio venezolano aspira que la educación sea un factor importante en la transformación productiva, por eso debemos conquistar una educación democrática y científica. Un sistema educativo que tenga las condiciones materiales para que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea óptimo. Los maestros anhelamos una carrera docente digna, que contribuya con desarrollo material y espiritual de quienes cumplimos con la noble labor de educar a nuestro pueblo. Para ello se requiere un gobierno de plenas libertades democráticas, de igualdad, de justicia y bienestar. En fin, un estado soberano e independiente, que responda al interés nacional, que fomente una democracia participativa, protagónica, electiva y de mandatos revocables.

El momento que vivimos le exige al magisterio retomar su papel de protagonista de la lucha por el cambio. Por eso el educador debe decidirse a acompañar este deseo del pueblo y así la fuerza transformadora será mayor.

Desde el Movimiento de Educadores Simón Rodríguez llamamos a impulsar y producir el cambio político que abra los caminos a una educación para el desarrollo nacional. Convocamos a que en cada institución educativa, en cada lugar de trabajo se realicen asambleas para organizar a los colegas, a los empleados y obreros, a los estudiantes y sus representantes. Que las asambleas sean la expresion primigenia de una nueva democracia, la semilla de un nuevo poder. Que la participación de todos en cada liceo, en cada escuela y colegio resuma un gran movimiento nacional que oriente al país por el sendero de la lucha para la felicidad. Que sea el magisterio la luz de la nación

Convirtamos en acción una vieja consigna que brotó de la lucha magisterial: ¡la clase de hoy la damos en la calle! Convirtamos la calle y las asambleas en espacios de democracia, de protagonismo de base, de civismo al lado de la fuerza popular.

¡Por una educación democrática y científica, abajo la dictadura!


MOVIMIENTO DE EDUCADORES SIMÓN RODRÍGUEZ

jueves, 27 de octubre de 2016

Proclama del MESR: Ante la dictadura, los educadores nos rebelamos

La educación democrática, científica, gratuita y de calidad por la que el magisterio venezolano ha luchado, requiere, para su realización, el estado y forma de gobierno previsto en los principios fundamentales establecidos en los artículos 1 al 7 de la Constitución Nacional.

Es decir, un estado “libre e independiente”, que propugna como valores superiores, “la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la ética, el pluralismo político, la preeminencia de los derechos humanos y respetuoso del ejercicio democrático de la voluntad popular”. En consecuencia –dice la Constitución- un gobierno “democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”

La realidad fáctica del país es que el actual régimen devino en dictadura al apartarse de estos principios y fines que nos hemos dado los venezolanos, para así tener una sana y civilizada convivencia ciudadana en procura de construir la “sociedad justa, amante de la paz”, en su búsqueda por alcanzar la “suprema felicidad, el bienestar y la prosperidad para todos.

El establecimiento de facto de un Estado y forma de gobierno dictatorial queda al descubierto y enseña su verdadero rostro al someter al pueblo y sus trabajadores al hambre, la miseria, la pobreza, el desempleo, los bajos salarios, el alto costo de la vida, la inflación, el desconocimiento de los derechos laborales y las convenciones colectivas, la violencia social ejercida por el desborde de la delincuencia sin control; la institucionalización de la corrupción en casi todas las instituciones públicas, la falta de autonomía del resto de los poderes del Estado, la violación de los derechos humanos y la impunidad.

Pero frente al descontento y la protesta popular para exigir la restitución de los niveles de vida dignos y el respeto al estado de derecho, de justicia social y las libertades democráticas y políticas a las que tenemos derecho todos los ciudadanos, el gobierno del presidente Maduro ha respondido con la represión generalizada e indiscriminada, conformando un aparato represor que incluye entre otras instituciones, al poder judicial, las fuerzas armadas y hasta el poder electoral como brazos ejecutores de esta represión y cercenamiento de derechos humanos fundamentales.

El desconocimiento del derecho al voto, al sabotear la realización del referendo revocatorio para este año, así como la anulación de las facultades constitucionales de la Asamblea Nacional por parte del gobierno, terminan de confirmar lo que ya era un proceso dictatorial en desarrollo. Ante este dramático momento del país, el papel del magisterio venezolano no puede ser otro que el de colaborar y contribuir en el restablecimiento de la Constitución Nacional y de los derechos humanos; en especial cuando el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos dice que el pueblo no puede ser sustituido por nadie y debe ser protagonista conciente del cambio.

La vigencia de nuestros derechos civiles, económicos, sociales y políticos; la realización de una educación democrática, científica, gratuita y de calidad, son irrealizables mientras persista el estado y forma de gobierno dictatorial en que mutó el régimen del Presidente Nicolás Maduro. En este sentido, llamamos a todos los docentes del país a incorporarse masivamente a la jornada del 26 de octubre denominada la Toma de Venezuela, para así restituir la democracia conculcada por la dictadura de Nicolás Maduro. 

¡Educador, rebélate contra la dictadura!

¡La clase del 26 de octubre es la Toma de Venezuela!

¡El revocatorio en la calle es Democracia Popular!

¡La lucha por la democracia es en la calle!

¡El magisterio luchando también está educando!

MOVIMIENTO DE EDUCADORES SIMÓN RODRÍGUEZ

jueves, 13 de octubre de 2016

El magisterio se va para la calle a luchar por su salario

Tal como lo denunciamos el pasado viernes 07 de octubre, fue confirmada oficialmente, en una reunión efectuada el 11 de octubre entre la parte sindical y el Director de Gestión Humana del MPPE, la negativa del gobierno a cancelar no solo el 17% sino también el venidero aumento contractual de febrero del 2017 del 25%, con el peregrino y temerario argumento que éstos ya fueron incluidos en el aumento general de 50% decretado por el ejecutivo nacional el pasado mes de septiembre.

El gobierno de Maduro hace un absurdo y bárbaro desconocimiento de la cláusula 62 de la Convención Colectiva Única y Unitaria. Dicha cláusula establece el siguiente cronograma de aumentos de sueldos y asignaciones de todos los trabajadores de la enseñanza, activos y jubilados, a saber: 17% en octubre 2016 y 25% en febrero 2017. La consecuencia de esta negativa gubernamental es que no se reflejará la incidencia salarial de este aumento contractual negado por el gobierno en los aguinaldos de este año ni en el bono vacacional, semana de ajuste salarial, aguinaldos del año 2017 y prestaciones sociales para los docentes que se jubilen a partir de la presente fecha. Dejar pasar este exabrupto significaría darle luz verde al patrono para que continúe desconociendo el resto de los beneficios laborales, sociales y económicos ya conquistados. 

Desde el MESR hacemos un llamado a los docentes activos y jubilados, dependan del presupuesto nacional, estadal y municipal, a rechazar contundentemente esta acción patronal, que al mejor estilo de los regímenes facho-dictatoriales, pretende alterar unilateral y arbitrariamente los acuerdos de carácter obligatorio y de inmediato cumplimiento, como son las cláusulas firmadas en una Convención Colectiva de Trabajo, que la convierten en ley entre las partes. De igual manera, se vulneran los principios laborales constitucionales y legales a la equidad, igualdad, justicia social y solidaridad; la intangibilidad y progresividad de los derechos y beneficios laborales, por lo que no pueden sufrir desmejoras ni son renunciables por parte del trabajador.

Pero no sólo el gobierno viola el aumento salarial del 17%, también desconoce el derecho a la salud cuando no cumple con el HCM y de hecho elimina este servicio; el derecho contractual al plan de suministro de alimentos y el derecho al Cesta Ticket de alimentación a los educadores jubilados y pensionados. 

Estos motivos son más que suficientes para que los educadores se activen y declaren en emergencia para evitar sea consumada esta nueva agresión del gobierno y su ministro de Educación, quien aplica las mismas recetas económicas neoliberales y de flexibilización laboral que tanto criticó en el pasado y tanto daño han hechos a los trabajadores de Venezuela y el mundo, pues las mismas traen mayor explotación al trabajador y menos beneficios sociales. Que la crisis económica la pague el gobierno y no los trabajadores.

Está conducta del gobierno también es otra razón para que el magisterio venezolano se incorpore a la lucha por la salida de Maduro del poder, por cambiar este régimen a todas luces dictatorial e iniciar la Reconstrucción Nacional. En este sentido, exhortamos a los docentes a incorporarse a las actividades para lograr el cambio político en Venezuela, para lo cual se hace necesario la organización de base y autónoma. Es necesario entonces conformar los Comités de Docentes por el Revocatorio en cada plantel y así impulsar iniciativas orientadas a salir en el 2016 de este desastre que vivimos los venezolanos y que los educadores sufren de forma palparia. 

Asimismo, llamamos a todo el magisterio venezolano a sumarse e incorporarse desde este momento a las acciones convocadas por las organizaciones sindicales de los educadores, tales como la realización de asambleas generales en cada escuela o liceo para este jueves 13 y viernes 14 de los corrientes; pancartazos, tomas de plazas, piquetes, pupitrazos, clases magistrales en las calles, visita a los medios de comunicación, campaña de denuncia por las redes sociales, volanteos e información a los padres y representantes. 

Todo el magisterio a incorporarse masivamente a la gran JORNADA NACIONAL DE PROTESTA DEL JUEVES 20 DE OCTUBRE anunciada por las organizaciones sindicales. 

¡Organicemos por centro de trabajo los Comité de defensa de la Convención Colectiva!

¡Informemos a los padres y representantes las violaciones contractuales de parte del MPPE!

¡Organicemos y participemos en todas las acciones sindicales!

!Conformemos en cada plantel un Comité por el Revocatorio!

¡El magisterio unido jamás será vencido!

¡Solo la lucha nos dará lo que el patrono niega!

¡Educador, incorpórate a la lucha!

HACIA LA JORNADA NACIONAL DE PROTESTA DEL 20 DE OCTUBRE



MOVIMIENTO DE EDUCADORES SIMON RODRIGUEZ

sábado, 8 de octubre de 2016

Palabras de Raquel Figueroa en el Encuentro de Educadores por el Revocatorio





"Cuando el educador, el magisterio se decida a vincularse y articularse con el deseo del pueblo por el cambio, la fuerza popular será mayor".


"Convirtamos en acción una vieja consigna que brotó de la lucha: ¡la clase de hoy la damos en la calle! Convirtamos la calle en una clase de lucha, en clase de democracia, de civismo para revocar el desastre con la fuerza popular"





"El momento que vivimos le exige al magisterio retomar su papel de protagonista de la lucha por el cambio".




"El maestro revocando también está educando"










"Maduro también reprobó en educación. Lo revocaremos"






viernes, 7 de octubre de 2016

En la educación, Maduro reprobó. El magisterio revoca el fraude educativo


Venezuela necesita el cambio político este año entre otras razones, porque:‎

‎Nuestros niños y jóvenes se están desnutriendo

Nuestros niños y jóvenes están pasando hambre en su casa y en la escuela. El PAE disminuyó su calidad nutricional en un 77%; dejando de funcionar en un 69% de los planteles donde existía el programa; unos 500 mil beneficiarios menos, además de eliminarse en muchos de éstos, el desayuno, los granos, las proteínas, carne y lácteos. 

Aumenta la exclusión y ausentismo escolar

En 2015 al menos 1 millón de niños y jóvenes entre 3 y 17 años quedaron fuera del aparato escolar. Miles se ausentaron los últimos meses del pasado año escolar por no poder costear el pasaje y porque tenían que acompañar a sus padres a realizar las colas para adquirir alimentos. 
La descolaridad entre los niños de 6 a 11 años en el año escolar 2012-2013 (3.389.344) es de 7,9% de la población en ese grupo etario, unos 267.758 niños sin acceso a la escuela.

Disminuye la matrícula escolar

La matrícula escolar total disminuyó en 3.291.464 estudiantes entre 2006 y 2015 y de 51,6% pasó a 35% su cobertura respecto a la población general en el mismo período. Solamente en el Distrito Capital en la educación primaria en el año escolar 2015-2016 hubo una mengua de 22.159 niños respecto al año anterior. En primer grado el retroceso matricular es el más alarmante. En el año escolar 2001-2002 se inscribieron 667.110 niños y en el año escolar 2014-2015 se redujo a 595.828 niños matriculados; una merma de 71.282 niños
. 
La disminución matricular entre los años escolares 2013-2014 y 2014-2015 por niveles y modalidades es como sigue: Educación Inicial disminuyó en 25.321 niños. Simoncito familiar y comunitario redujo en 20.554 niños atendidos. La mengua en primaria fue de 34.700 niños. En media, bachillerato y técnica la mengua fue de 34.333 adolescentes. En la modalidad de Educación especial se redujo la atención de esta población en 3.357 niños y jóvenes. La educación de adultos, aquella a dónde van los más pobres, restringió su atención en 96.472 cupos entre los años escolares 2005-2006 y 2013-2014. Los descensos en las misiones Ribas, Sucre y Robinson están entre 70% y 45% de sus beneficiarios en las formativas (Ince) la reducción es del 80% entre los años 2015 y 2016.

Una pobre educación para los más pobres:

La enseñanza de las ciencias ha sufrido un grave retroceso. El año 2015-2016 desaparecieron un 77% de los laboratorios de los liceos oficiales existentes, entre otras causas por falta de docentes en las áreas de biología y química y ausencia de materiales de laboratorio. Las promociones automáticas de estas asignaturas que nuestros jóvenes no están cursando es la medida que el Ministerio de Educación aplica como solución salomónica e irresponsable ante la carencia de docentes no sólo en estas áreas de las ciencias, sino que se han extendido a las matemáticas, inglés y hasta castellano y literatura. Los más pobres están recibiendo una pobre educación, incompleta y deficiente. 

Se desprofesionaliza y destruye la carrera docente:

La carrera docente sufre los estragos de una política que progresivamente la desprofesionaliza. Actualmente existen 105.160 docentes sin titularidad de sus cargos. Los cargos del personal directivo siguen siendo otorgados sin concursos de méritos y oposición como lo ordena la propia Constitución nacional, quedando eliminada de hecho, la posibilidad de ascender en la carrera docente. Esta perversa práctica clientelar es usada por el gobierno para chantajear y realizar proselitismo político partidista. La crisis en la carrera docente se extiende a la UPEL y escuelas de educación. Según la Upel, este mismo año 6.112 formadores de docentes han solicitado por secretaría su certificación de títulos, notas y diplomas ya que tienen pensado irse a otros países a ejercer el magisterio universitario. Una verdadera catástrofe que al gobierno poco o nada le importa.

Los educadores están en situación de pobreza

Los salarios del educador son los más bajos de los cancelados a cualquier otro profesional de la administración pública. El déficit del ingreso de un educador respecto del costo de la canasta básica para el mes de agosto de este año es de un 90% y si tomamos en cuenta que el 80% de los docentes que laboran para el Ministerio de Educación perciben un sueldo base igual al mínimo nacional al estar clasificados en la categoría inicial I, estamos hablando de un magisterio sometido a la pobreza de acuerdo a los indicadores de ingresos de la encuesta ENCOVI. 

Los servicios médicos asistenciales del Ipasme se deterioraron y ya no prestan la buena atención que otrora solía prestar. El HCM se viene eliminando progresivamente. Los créditos hipotecarios, personales y de refacción son casi simbólicos, pues sus montos son risibles al estar alejados de la realidad económica del país. 

Docentes jubilados, los más maltratados

La crisis es mayor con los docentes jubilados y pensionados. Desde el año 2007 el gobierno adeuda a más de 19.000 jubilados sus prestaciones sociales e intereses de mora. Este año fueron jubilados 8.000 y no habrá recursos para cancelarles sus prestaciones hasta que culminen de cancelarles a los que aún esperan desde hace años. 
Las medicinas gratuitas y atención médica establecidas en la Convención Colectiva, son letra muerta y son cientos los docentes jubilados que mueren por falta de atención inmediata porque el HCM del MPPE no funciona.
Al ser jubilados, a los docentes se les reduce drásticamente sus ingresos porque se les excluye del beneficio social de la cesta ticket, las primas y semana de ajuste salarial. A pesar de haber sido aprobada una Ley en la AN, el gobierno le niega los recursos a los jubilados y pensionados pero gasta multimillonarias cantidades en armamento y corrupción.

El magisterio no tiene nada que perder, si mucho que preservar y conquistar

Revertir esta dramática realidad de nuestro sistema escolar pasa necesariamente por la revocatoria del mandato del presidente Maduro, principal responsable de esta crisis generada por su gobierno. Un mandatario que ha demostrado su incapacidad, ineficiencia e ineficacia para resolver estos problemas estructurales, no merece seguir gobernando so pena de terminar de llevar al país a un caos y destrucción irreversible que nos condenaría al ostracismo a éstas y las futuras generaciones. Como educadores formadores de conciencia y valores libertarios, no podemos permitirlo. Este magisterio históricamente ha sido aguerrido y valiente; nos hemos enfrentado decididamente a anteriores dictaduras militares, quienes finalmente cayeron por la voluntad de un pueblo unido que quiso preservar la convivencia civilizada y las libertades democráticas para que entre otras cosas, el hecho educativo sea expresión de una Venezuela soberana, de progreso e igualdad real de oportunidades para todos.

Revocar en la calle a este gobierno y su régimen por el desastre, la miseria y la destrucción a la que llevó al país, es una necesidad impostergable para iniciar la reconstrucción nacional. Venezuela, sus niños y jóvenes merecen una educación científica, democrática, de calidad y gratuita para todos. Una educación al servicio del interés nacional, no de parcialidad política ni de intereses grupales; al servicio de la creación de una nueva conciencia ciudadana, ética, crítica, transformadora, realmente participativa y solidaria que contribuya a edificar una nación de progreso y bienestar donde todos los individuos tengan resueltas sus necesidades humanas básicas. Las razones son muchas. Pero destruir la educación de un país es destruir su futuro y lo más preciado: sus niños y jóvenes; recurso insustituible para preservar la continuidad e integridad de la nación. Es por ello que los educadores, independientemente de las diferencias políticas e ideológicas, unidos en el objetivo común de parar este desastre, a sabiendas de que nos asiste la razón, la justicia y estando en el camino correcto de la historia, debemos, una vez más contribuir a resolver esta profunda crisis general para dejarle a nuestros hijos, a nuestros niños, jóvenes y a la escuela, una educación democrática, científica, gratuita y de calidad al servicio de los intereses nacionales.


¡Cada escuela, cada liceo un comité por el revocatorio!

¡Educador: Incorpórate a las iniciativas por el #RR2016!

¡Revoquemos el desastre, 
revoquemos a Maduro este año 2016!


MOVIMIENTO DE EDUCADORES “SIMON RODRIGUEZ”



Nota: Los datos provienen de las memorias y cuentas del MPPE de varios años. Informe: “La educación en Venezuela tal como va” de Luís Bravo Jáuregui 2016. Encuesta de condiciones de vida ENCOVI 2015-2016. CENDAS-FVM. Datos y cálculos propios.

sábado, 13 de agosto de 2016

Exigimos un cambio urgente en paz y con democracia


Las organizaciones sociales e instituciones firmantes de este manifiesto, interpretando el sentimiento de nuestros agremiados, fijamos nuestra posición ante la grave crisis nacional.
Las políticas de este gobierno han resultado un desastre que los venezolanos se niegan a seguir soportando. Las pesadumbres han tocado la esencia de nuestro ser como compatriotas solidarios y como seres humanos civilizados que necesitamos cubrir necesidades esenciales y vivir mejor.
Venezuela no aguanta más estas condiciones de vida. Nos negamos a seguir en una eterna cola, de un abasto a otro, de una farmacia a otra, sin encontrar lo que nos hace falta. No queremos, ni para nosotros ni para nuestros hijos y familiares, un país donde se destruya el trabajo como fuente de progreso y se siga multiplicando el hambre y la delincuencia.
La profundidad de la crisis y la magnitud de los daños ocasionados en todos los ámbitos del país exigen cambios urgentes para detener la ruina y apuntalar un camino de reconstrucción hacia el bienestar y la prosperidad de los venezolanos. Es el momento de que las bases de nuestra sociedad —los ciudadanos, en quienes constitucionalmente reside el poder originario y constituyente de nuestra república— opinen y se pronuncien sobre la continuidad o el fin del gobierno del presidente Nicolás Maduro.
Asumimos que las reivindicaciones inmediatas que exigen los trabajadores, emprendedores, profesionales y técnicos, productores del campo y de la industria, maestros, profesores y estudiantes, empleados públicos y cualquier habitante de barriadas y urbanizaciones, no tendrán una respuesta satisfactoria ni se resolverá la exigencia de mejoría de nuestras condiciones de vida y de trabajo, mientras el actual Gobierno continúe. Hemos llegado a esta ineludible conclusión luego de hacer miles de intentos para que se oyeran nuestras voces y peticiones y se cumpliera con el “Estado de derecho y de justicia” que establecen la Constitución y las leyes.
Como el gobierno se niega a cambiar, vamos a cambiar el gobierno. Exigimos el cambio político aunque persistiremos, incluso con más ganas y más tesón, más unidad y más solidaridad, en el impulso de nuestras luchas inmediatas por reivindicaciones para paliar el difícil momento que vivimos: por aumento general de sueldos y salarios y el cese de la espiral inflacionaria y especulativa; por salvar la universidad; para que se acepte la ayuda humanitaria en alimentos y medicinas; por mejoras sustanciales en los servicios, salud y educación; por requerimientos urgentes para reactivar la producción nacional, en fin, continuaremos con nuestro esfuerzo diario por ir construyendo una Venezuela digna de vivir por las venideras generaciones.
Sabemos que sólo un cambio gubernamental no es suficiente, pero es un paso imprescindible para repensar y replantear un nuevo acuerdo social y político, y así conjugar las mejores voluntades de hombres y mujeres decentes y de buena voluntad que viven en esta tierra de gracia. A Venezuela le sobran reservas morales y éticas para salir de este atolladero, gente laboriosa, inteligente y capaz, además de ingentes recursos materiales, para responder con rapidez y prontitud a las grandes dificultades económicas y sociales que hoy nos agobian.
Si echamos a un lado las discriminaciones y las diferencias, si en la conducción de nuestra patria impera un sentimiento y un espíritu de país y de pueblo, si colocamos al frente la unidad por encima de la división, si jerarquizamos los intereses colectivos ante las ambiciones personales, estamos seguros de que no transcurrirá mucho tiempo para ver resplandecer a un pueblo capaz de edificar una mejor democracia, una economía fuerte y soberana, unas relaciones sociales basadas en la solidaridad, el apoyo y la fraternidad, y un Estado verdaderamente al servicio de la ciudadanía.
Hacemos un llamado a todos nuestros compatriotas a unir esfuerzos por una salida inmediata y urgente que haga eficaz el protagonismo del pueblo mediante la realización del Referendo Revocatorio en este año 2016. La fuerza del pueblo puede hacer cambiar la decisión del CNE de enviar esta consulta electoral a 2017 y quitarle su eficacia política. Que nadie se desmoralice ni se amedrente por las amenazas, chantajes y represión de este régimen ineficaz e indolente. Los venezolanos somos un pueblo que no se deja pisotear ni se subordina ante imposiciones autoritarias.
Que los jóvenes y los profesionales refuercen su arraigo en nuestro país y se sumen a esta noble y titánica tarea de reconstruir la patria. Que las mujeres sigan en su insustituible actitud de valentía ante la injusticia y en defensa de la familia y de los valores. Que los partidos políticos expongan sus mejores análisis y propongan nuevas iniciativas para luchar juntos. Que los ciudadanos se organicen más y mejor para plasmar en la realidad el protagonismo social y la autonomía popular. Que los sindicatos, colegios profesionales y gremios multipliquen sus iniciativas en defensa de sus afiliados y de los trabajadores en general. No es hora de lamentos. Saquemos las mejores fuerzas de nosotros mismos para abrir los caminos del progreso, la democracia y la libertad. Sumemos nuestras voluntades y ejerzamos el derecho constitucional a cambiar de gobierno mediante el Referendo Revocatorio.


Revoquemos el hambre y la escasez
Por una vida digna y de progreso para todos
Todos a la marcha del 1º de septiembre
Revocatorio Ya


Asociación de Profesores de la UCV (APUCV)
Federación de Colegios de Bioanalistas de Venezuela
Colegio de Odontólogos de Venezuela 
Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Venezuela
Colegio de Enfermeros de Caracas
Bloque Profesional, Gremial y Sindical
Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos de Sanidad (SUNEP-SAS)
Federación de Centros Universitarios de la UCV (FCU UCV)
Unidad de Acción Sindical y Gremial (UASG)
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)
Unión Nacional de Trabajadores (UNETE)
Confederación General de Trabajadores (CGT)
Confederación de Sindicatos Autónomos (CODESA)
Frente Autónomo en Defensa del Salario y el Sindicato (FADESS)
Movimiento de Sindicatos de Base (MOSBASE)
Instituto de Altos Estudios Sindicales (INAESIN)
Movimiento Estudiantil de la Universidad Metropolitana
Dirigentes de las Federaciones del Magisterio Venezolano