lunes, 20 de junio de 2016

Los CLAP, otra política de control fallida del gobierno, Daniel Navas

El ejecutivo nacional el pasado mes de abril creó los Comités locales de abastecimiento y producción (CLAP) con el objetivo de facilitar el acceso de los productos  alimenticios básicos, higiene... A la familia venezolana. Dos meses después de su creación al igual que todos los controles anteriores demuestra ser un total y rotundo fracaso. 
Basta nombrar algunas de sus grandes fallas:

1) Tienden a ser instrumento de control político y discriminación al estar conformados por partidarios del gobierno (UBCH, Frente Francisco de Miranda...) 
2) De 50 productos de la Canasta Alimentaria sólo venden apenas dos (2) productos en muchos casos. 
3) Algunos de sus organizadores comunales se dirigen en forma irrespetuosa, despectiva y humillante hacia las personas que están en las colas.
4) Fallas técnicas en el sistema de cobro automatizado que provoca retardos en la facturación del producto provocando malestar entre los compradores que duran largas horas bajo el inclemente sol o lluvia para al fin comprar una cantidad insuficiente que no satisface las necesidades alimenticias de los hogares venezolanos.

Los CLAP tienen el control total de los alimentos que se producen y aun así ofrecen a las comunidades cantidades muy precarias de alimentos que no satisface la demanda de cada hogar venezolano. Esto sólo demuestran que el fenómeno de la escasez se agudiza cada día en el país.

Controles van, controles vienen y la escasez continúa avanzando a paso galopante y los únicos que parecen favorecidos son los especuladores bachaqueros que exhiben alegremente a la vista de las autoridades gubernamentales todos los productos la Canasta Alimentaria y de higiene personal que en otrora añora el deprimido Bravo Pueblo de Venezuela.

Profesor Daniel Navas
@DanielNavasI

Miembro del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez-Miranda

viernes, 10 de junio de 2016

Un gobierno que utiliza la represión deja de ser democrático para convertirse en dictador.

Los educadores que conformamos el Movimiento Simón Rodríguez alzamos nuestra voz para condenar enérgicamente la política represiva que el gobierno desarrolla contra el pueblo venezolano. 

Lo sucedido ayer jueves 9 de junio con algunos diputados de la AN, la brutal violencia que los cuerpos policiales y bandas armadas desarrollaron en Valera hace tres días y lo que sucede a diario en cada rincón del país, donde el gobierno le responde con represión al pueblo que busca desesperadamente comida, son actos que deben ser repudiables por todo el magisterio venezolano y por la ciudadanía en general.

El gremio magisterial no ha escapado de esta política represiva del gobierno de Nicolás Maduro. Denunciamos la detención arbitraria de los colegas profesores Magdalena Oropeza y Carlos Hernández, del Municipio Bolívar del Estado Yaracuy. Estos colegas fueron detenidos por funcionarios del SEBIN en la madrugada del día miércoles 8 de junio.  Los esbirros irrumpieron violentamente en sus casas y nuestros colegas fueron llevados a los calabozos de la policía del Estado por el “delito” de protestar por falta de comida. Hoy viernes 10 de junio los docentes fueron liberados, lo que no hace desaparecer el atropello del que fueron víctimas. En ese sentido le exigimos al gobierno CESE LA REPRESIÓN

Hacemos un llamado al magisterio a la organización para defender los derechos humanos y a rechazar esta repudiable acción gubernamental. El que se mete con los educadores se está metiendo con el pueblo, con los formadores de conciencia. 


¡Educador, revoquemos este desastre!.


Dirección del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez

Profesores: Armando Barreto, Raquel Figueroa, Pedro García, Teodomiro Aguilar, Sául Pérez, Ramón Astudillo, Luis Rivas, Oxalida Alejo, Karina Molina, Daniel Navas, Marlon Quintero, Dimas Rodríguez, Arianis Bruzual, Marcos Suárez, Jesús Guerrero, Nancy Algarra, Alejandro Hernández, Francisco Malavé, Alvin Ortega, Wilmer Cano, Alba Zambrano, Alcides Bracho, Silvio Navarro, Iris Álvarez.

jueves, 9 de junio de 2016

Habla Marlon Quintero: "por homologación salarial y cambio político en Venezuela, docentes estadales y municipales están las calles"

Profesor Marlon Quintero
El país reclama de sus educadores una actitud de lucha que sea capaz de orientar a la sociedad entera para salir de la catástrofe y el desastre creado por este gobierno de hambre.

En este momento el magisterio estadal y municipal en todo el país comienza a tomar las calles reclamándole al gobierno nacional irresponsable, indolente y hambreador de Nicolás Maduro, que han pasado ya más de tres meses de la firma de la Convención Colectiva Nacional y aún no se han aprobado los recursos necesarios para que gobernaciones y alcaldías puedan pagar la homologación y el ajuste del Bono de Alimentación en 18.500 bolívares.

Con esta práctica política, Maduro no solo ignora y viola el derecho que tienen los docentes estadales y municipales a recibir en igual medida y porcentajes todos los beneficios económicos y sociales que perciban los docentes nacionales, sino que está condenando al hambre y a la miseria a miles de maestros en todo el territorio nacional. 

El magisterio no está dispuesto a aguantar pasivo y callado esta situación y morir de hambre; ya estamos en las calles junto al pueblo para exigir homologación salarial y el  derecho a la alimentación en los Estados Miranda, Portuguesa, Barinas, Zulia, Yaracuy, Falcón, Vargas, Lara, Apure, Mèrida, Trujilloy otros estados. 

Ya la escuela y la clase están en las calles con un magisterio dando cátedra. Enseñando a sus estudiantes y al pueblo en general que solo con la organización, movilización y lucha se defienden los derechos y se conquista el cambio político y la reconstrucción que requiere Venezuela.

Han destruido el país, han destruido el sistema educativo nacional, han acabado con la carrera docente y han pulverizado el salario familiar, por eso nos toca a los educadores orientar y articular las luchas del pueblo; en cada escuela, en cada barrio, en cada escenario de lucha, para hacer de este gobierno de hambre, un mal recuerdo del pasado y construir un presente de reconstrucción nacional.

Hacia la gran protesta nacional de los educadores estatales y municipales.


Profesor Marlon Quintero 
Dirigente sindical de SITRAENSEÑANZA-Miranda.
Miembro del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez 

domingo, 5 de junio de 2016

Video: Profesor jubilado Pedro García exige el derecho a la alimentación.


Pronunciamiento de la CTV: Urge un cambio hacia el progreso


Luchemos por un salario real decente
y por una vida digna y democrática


La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) se dirige a todos los ciudadanos ante el difícil momento por el que atraviesa la nación. Los acontecimientos de las últimas semanas aumentan nuestra preocupación, pues confirman que de parte del Ejecutivo Nacional no hay verdaderas intenciones de atender el fondo de la crisis con sentido democrático y de autocrítica frente al desastre provocado en tres lustros de políticas erróneas y agravado en los últimos tres años.

Cada día aumentan la desesperación, las molestias y la incertidumbre frente al futuro de nuestro país. Los temores de que se produzca un estallido social generalizado crecen ante la mirada irresponsable de las instituciones estatales, que al parecer sólo se preparan para reprimir a sangre y fuego los clamores populares por la hambruna y la desidia que sienten la mayoría de nuestros compatriotas.

De allí que no compartimos la esencia del Decreto de Excepción y de Emergencia Económica aprobado recién por el Ejecutivo Nacional, pues, aparte de representar la continuidad y profundización de la visión económico-social que ha llevado al desastre, ahora le añaden el irrespeto abierto y descarado de la propia Constitución y la restricción de las libertades democráticas, violentando incluso el principio de que la soberanía y el poder residen en el pueblo. 

El drama de los venezolanos ha llegado a un punto inaguantable. Además de la pulverización de nuestros sueldos y salarios, al punto que necesitamos más de 10 salarios mínimos para apenas cubrir la canasta alimentaria, asistimos a una nunca antes vista destrucción de trabajos productivos y en general de fuentes de empleo, junto a una ascendente desinversión en la industria y en la agricultura. El deterioro creciente y progresivo del sistema de seguridad social hace que la vida de los trabajadores y sus familias sea más pesarosa cada día, no encontrando medicinas ni centros de salud en capacidad de atender sus urgencias. Vemos con pesar cómo el gobierno ha tomado la clara determinación de hacer descansar el peso más nefasto de las supuestas medidas anticrisis en las espaldas del pueblo trabajador, de los campesinos, obreros, profesionales, maestros, empleados públicos, productores, industriales y comerciantes decentes, con aumentos despiadados en los alimentos, medicinas y servicios, alza de los impuestos y pírricos incrementos del salario nominal, pues el salario real se ha hundido en la más terrible miserableza.

Y pese a esta dramática situación observamos un gobierno indolente e incapaz que, en vez de abrir canales para el diálogo social y para las salidas pacíficas a esta profunda crisis, se preocupa solamente por dirigir la represión contra las protestas populares y contra quienes disienten de sus posiciones, acusando a los sectores democráticos de golpistas, traidores a la patria y desestabilizadores.

Todas esas actitudes están abiertamente reñidas con la supuesta intención de establecer un diálogo gobierno-oposición promovido desde la Presidencia al traer a varios expresidentes en calidad de mediadores. Desde la CTV ratificamos nuestro apoyo a todos los mecanismos que hagan menos traumático y doloroso el proceso de cambio por el que hoy clama Venezuela, y en ese sentido apoyamos la decisión de la OEA de promover un diálogo sincero y efectivo en el país. Sólo exigimos transparencia y respeto a los derechos democráticos, pues los venezolanos ya no aceptamos un engaño más a nuestra paciencia y credibilidad.

Nos preocupa también la actuación cada vez más parcializada y menos institucional de los entes que deberían garantizar el cumplimiento de la Constitución y las leyes, y el apego a las normas democráticas para el ejercicio de los derechos y las libertades públicas. La acción negadora y retaliativa contra la Asamblea Nacional por parte de los gobernantes significa un desprecio y un desconocimiento a la voluntad popular expresada en los comicios de diciembre y merece nuestro rechazo y nuestro repudio.

Y frente a este desastre no queda otro camino que luchar por defender nuestros derechos a una vida digna, a salarios decentes, a una seguridad social integral, a contratos colectivos con reales reivindicaciones para la masa trabajadora, a la instauración de espacios para el diálogo social, lo cual entendemos debe ir asociado a un cambio radical en el rumbo económico que priorice la producción nacional, la inversión productiva y cree un clima de identificación con la laboriosidad, la investigación, la superación técnica y tecnológica, la recuperación de una universidad autónoma y creadora, en fin un cambio trascendental a este período de mengua y de sombras que cubre a la nación.

Desde la CTV convocamos a las otras centrales y sindicatos, a los gremios profesionales, médicos, enfermeros, bioanalistas, a los universitarios y maestros, a los centros y federaciones estudiantiles, a las organizaciones comunitarias y de defensa de los derechos humanos a unificar las luchas que en distintos espacios ya estamos desarrollando y promover una gran Jornada de Protesta contra la Hambruna y por el Derecho a la Vida, para exigir desde la sociedad organizada el cese a la permanente destrucción y degradación del trabajo y los derechos laborales, de la educación, de la democracia y las libertades públicas, de la seguridad social y personal, en fin unirnos por la conquista de una vida digna y decente para todos los venezolanos.

La debacle en que se encuentran las familias de los trabajadores venezolanos es inaguantable y exige, de todos quienes vivimos de un sueldo o un salario, una disposición a contribuir valientemente, con sacrificio y abnegación, a lograr que Venezuela tome el rumbo de la soberanía e independencia, que se abran los caminos para la realización de una democracia verdaderamente participativa y protagónica, en el marco del respeto a los derechos humanos y la búsqueda de la reconciliación nacional.




¡Con la lucha firme abriremos camino
a un mundo mejor para los trabajadores!





Comité Ejecutivo Nacional
Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)
Caracas, 3 de junio de 2016

miércoles, 18 de mayo de 2016

Maduro condena al hambre a docentes dependientes de la Gobernación de Miranda, afirma Marlon Quintero


Ayer 17 de Mayo los docentes de Miranda nos dirigimos a la Vicepresidencia de la República para exigir al Gobierno Nacional que envíe a la Gobernación del estado Miranda los recursos necesarios para la cancelación de nuestros derechos laborales (la homologación, consecuencias de la firma de la Convención Colectiva Unitaria de los docentes nacionales, y los ajustes en el bono de alimentación, entre otros derechos) y  reconozca que tiene una deuda con los más de 14 mil maestros estadales. Ya han pasado más de dos meses de la firma y los decretos de aumento y el gobierno de Maduro no asigna los recursos presupuestarios, condenando, de esta manera, al magisterio mirandino y su familia al hambre y la miseria. Hoy día, el 90% de los maestros cobra menos de salario mínimo, Maduro ha decretado este año dos ajustes en los cestaticket y nosotros seguimos cobrando 6400 Bs mensuales por este concepto.

Es por ello que maestros de todos los rincones del estado Miranda protestamos frente a la Vicepresidencia, no sin altercados y enfrentamientos con los colectivos de "indigentes" quienes cobardemente agredieron a varias maestras, pero les salimos al paso con valentía, firmeza y determinación. Con esta acción se obtuvo el reconocimiento por parte del Gobierno Nacional de la deuda completa (tanto la homologación como todos los aumentos decretados, salario mínimo, cesta ticket, bono de salud y medicinas). Se comprometieron a tener información para la próxima semana sobre el pago de la deuda. Creemos que se cumplieron los objetivos. Pero esta lucha apenas comienza, vamos a profundizar la presión, seguiremos en la calle hasta lograr que, efectivamente, paguen la deuda. En horas, anunciaremos las próximas acciones sindicales.


Marlon Quintero, 
Dirigente Regional de Sitraenseñanza Miranda y 
del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez.

jueves, 12 de mayo de 2016

Al magisterio y trabajadores de la educación: La bolsa de comida o el cambio necesario…



Actualmente en Venezuela alimentarse pasó a ser una aspiración y dejó de ser un derecho humano reconocido como tal por la legislación internacional. Muy a pesar que la Constitución, en su artículo 305, establece la obligación del estado a garantizar el ejercicio de este derecho, definiendo la producción de alimentos como asunto de interés nacional, es decir, de orden público, la verdad es que la población venezolana y dentro de ella, sus educadores, estamos pasando hambre.

Estamos sufriendo un grave déficit nutricional, como dicen los técnicos. Las causas son múltiples y entre ellas resaltan: no contar con salarios suficientes para adquirir los alimentos, cuyos precios están por las nubes; el impacto de la inflación en los productos alimenticios; el desabastecimiento; las expropiaciones, confiscación e invasión de tierras y fincas de producción de alimentos que luego van a la quiebra, para que finalmente se importe casi todo lo que consumimos y que por lo general son productos de mala calidad.

Tiene su causa estructural esta crisis alimentaria en el modelo económico que ha llevado a la destrucción del aparato productivo nacional,  que favorece a la nueva clase social burguesa chavista dedicada al negocio de la importación de alimentos, contando para ello con dólares preferenciales que otorga el Estado y que a través de PDVSA fluyen sin control de institución alguna. Así se genera todo un aparato de corrupción que desangra las arcas de los recursos de todos los venezolanos.

Decimos esto porque es necesario que ubiquemos el origen del problema alimentario y cómo nos afecta. Para que veamos que la solución a este grave problema, que ya pasó a la categoría de flagelo al llevar implícito el hambre que merma la calidad de vida y la salud de toda la población, en especial sus niños y ancianos, no puede ni va a ser una bolsa de comida.

El gobierno nacional, a través del Ministerio de Educación, se comprometió en el recién firmado Contrato Colectivo (Cláusula 40) a la implementación de unos operativos para que los trabajadores de la educación adquiramos algunos pocos alimentos básicos, cuestión que mantiene en ascuas y molestos a los educadores venezolanos al tener que lidiar con humillantes procedimientos proselitistas e intentos de partidizar un derecho humano por parte de funcionarios, activistas y sindicalistas oficialistas inescrupulosos.

Todos los trabajadores tenemos derecho a alimentarnos con dignidad. Como la política económica del gobierno ha llevado a que Venezuela no sea productora de sus propios alimentos, el estado debe garantizar que podamos adquirirlos. Para ello necesitamos un salario suficiente, que permita acceder a todos los alimentos en cantidad y calidad, y mantenernos así con buena salud y vida. El derecho a alimentarnos adecuadamente se ejerce cuando se tiene:

“acceso, de manera regular, permanente, y libre, sea directamente, sea mediante compra por dinero, a una alimentación cuantitativa y cualitativamente adecuada y suficiente, que corresponda a las tradiciones culturales de la población (…) y garantice una vida psíquica y física, individual y colectiva, libre de angustias, satisfactoria y digna”, tal y como lo ha dicho en sus informes el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la FAO.

Este gobierno y su concepción de humillar a la sociedad y sus educadores, pretendiendo imponer supuestas soluciones a una grave crisis económica que él mismo  ha generado, no va a resolverla con una bolsa de comida, con un operativo improvisado, ni con la venta productos alimenticios sin las garantías que conlleva el derecho humano a la adquisición de alimentos. Estas medidas y operativos se  hacen en medio de un proselitismo político partidista inaceptable y vergonzoso.


El problema es que no hay comida para llenar esas bolsas y hay que resolver lo fundamental: la producción de alimentos a través de la reactivación del aparato productivo del país. Sin esto no habrá garantías ni siquiera para la permanencia de estos operativos o programas contingentes. Por cierto, no ha dicho aún el MPPE que realizará descuentos por nómina de esas bolsas de comida que entregarán ,y conociendo su práctica y su incapacidad, esos descuentos se seguirán haciendo aunque el trabajador no reciba la bolsa de comida.

La gravedad de la crisis es inocultable. De programas sociales (mercales, Abastos Bicentenario, Pdvales, etc.) ya van por operativos de bolsas de comida. Es la única manera como pretenden enfrentar una crisis de esta envergadura. Y es por ello que esta crisis económica y de abastecimiento de alimentos solo será resuelta con el cambio de este gobierno que nos seguirá empobreciendo. La vía del referéndum revocatorio está en marcha y los educadores y demás trabajadores debemos activarnos para contribuir a la solución de esta situación.

No tenemos otra opción que luchar para mejorar nuestras actuales condiciones  de vida y de trabajo, luchando con dignidad por nuestros derechos y reivindicaciones laborales, pero tambien y simultáneamente por un verdadero cambio político en nuestro país, creciendo en conciencia para demostrar que en el magisterio venezolano hay reservas morales con las que el pueblo puede contar para alcanzar este cambio necesario y urgente que nos merecemos todos.




¡Por la defensa del salario que dignifique al docente y sus familiares!

¡Por la educación democrática, científica y popular, revoquemos el desastre!


Dirección Nacional del 
Movimiento de Educadores Simón Rodríguez